Huelva

La médula que recibirá Marcos Rosa tiene un 90% de compatibilidad

Marcos Rosa ha atendido este jueves a los medios de comunicación, con una gran sonrisa en la cara, para anunciar, nuevamente, que tiene un donante de médula, no solo compatible con él, si no que su compatibilidad ronda, según él mismo ha informado «un 90%». Un dato importante, teniendo en cuenta que cuanto mayor porcentaje de compatibilidad haya, menos posibilidades tiene de volver a recaer, ya que asegura un mayor éxito en el trasplante.

Recordemos que esta es la segunda vez que tiene que enfrentarse a la leucemia. Una enfermedad que, lejos de amargarle la vida hace que tenga más ganas de seguir luchando, de sonreír a la vida y de hacer un día a día todo lo normal que el cáncer le permite.

Para comenzar con los trámites previos al trasplante, Marcos ingresará este mes de febrero, entre el 10 y el 14, en el hospital sevillano Virgen del Rocío, para comenzar con el tratamiento de quimio y radioterapia y realizar el descanso para la operación que calcula para el mes de marzo.

De momento, señala que quiere ir «partido a partido» y ha querido agradecer el cariño que le han demostrado los onubenses durante todo este tiempo. Además, se ha acordado de todas las personas que padecen esta terrible enfermedad que no entiende de edades, por lo que ha tenido también palabras especiales para todos los compañeros de hospital a los que ha ido conociendo a lo largo de su peregrinaje, en especial para el pequeño José Antonio Garrido de Gibraleón.

Además, Marcos ha pedido que la gente siga donando ya que «la solución para que muchos nos curemos la tiene la sociedad, no solo hay que donar en momentos puntuales, debe convertirse en algo habitual, ser más generosos». Así, ha señalado que donar médula «no es doloroso como piensa la gente, es como donar sangre. Te sientas un rato, y ya está y luego te comes un bocadillo de jamón para recuperarte» ha apuntado entre risas y bromas.

También ha querido pedir que «perdamos en miedo ha hablar del cáncer, porque no tiene ningún sentido no nombrar la enfermedad como si fuéramos a librarnos de ella por eso». A mi la vida me cambió a los 17 años cuando me diagnosticaron la leucemia y nunca he tenido ningún problema en hablar de ello, para mi es algo natural, no lo rechazo, vivo con ello».

Ya queda menos para que se realice el trasplante y Marcos pueda seguir sonriendo, sabiendo que esta vez la batalla la ha ganado él y todas esas personas que han ayudado para que muchos en su situación puedan salir adelante.

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