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La verdad del Rocío

Hay imágenes que lo dicen todo. Y esta es una de ellas. El hijo del carretero de la Hermandad del Rocío de Ayamonte no puede resistir la emoción y rompe a llorar junto al mulo que ha llevado al Simpecado hasta la aldea almonteña.

¿Cariño a los animales o alegría por haber llegado al ansiado destino? Posiblemente, las lágrimas del pequeño son consecuencia de todo ello, después de un camino marcado por la normalidad y la intensa devoción hacia la Blanca Paloma.

La foto, que circula por las redes sociales, es uno de los vivos ejemplos que ponen de manifiesto de que en los caminos del Rocío hay mucho sentimiento. Y mucha verdad.

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