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Mar Toscano: “El tesoro de isla Carolina es un homenaje a las novelas de aventuras clásicas»

Mar Toscano acaba de publicar ‘El tesoro de isla Carolina’ (Pábilo Editorial). Es uno de los rostros más populares de Condavisión, la televisión de Azahara de Comunicaciones en el Condado onubense y, además de escribir e informar, logra sacar tiempo para otra de sus pasiones: la esgrima. Hoy le toca ponerse detrás de la cámara o el micrófono para ser la entrevistada.

Periodista, deportista de esgrima y escritora, ¿en qué faceta está más cómoda?

Probablemente en la de escritora. Cuando reservo un hueco, sin el tic tac de las obligaciones diarias taladrándome la conciencia, y me concentro en la escritura, el tiempo desaparece. Desafortunadamente no es algo que pueda hacer muy a menudo.

‘El tesoro de Isla Carolina’, su primera novela…

¡Sí! He publicado relato antes en varias antologías, pero esta es la primera vez que publico una novela así que estoy un poco nerviosa.

“El tesoro de isla Carolina” es un homenaje a las novelas de aventuras clásicas que me enamoraron en su día y me siguen enamorando hoy. El espíritu de Stevenson, el de Dumas, el de Conan Doyle, están en la base de esta novela.

¿Le ha condicionado en algo la pandemia?

Claro, como a todo el mundo. En concreto, en el caso de la novela, estaba previsto su lanzamiento para coincidir con la feria del libro el pasado mes de abril y no pudo ser. Hemos tenido que retrasar el lanzamiento hasta ahora y por lo visto hemos hecho la presentación justo a tiempo porque están aumentando las restricciones. Por lo menos hemos podido echarlo a andar.


¿Tienen algo de razón los negacionistas del coronavirus?

No. El virus está ahí fuera, es una realidad. El que quiera creer en teorías de la conspiración que crea, pero que use la mascarilla y mantenga la distancia de seguridad.

Imagine por un momento que es presidenta del Gobierno, ¿qué habría hecho ahora para atajar los contagios?

Bueno, ojalá pudiera tener la respuesta a esto. Son circunstancias muy complicadas que requieren de expertos de primer nivel para opinar y decidir. Sí que te puedo decir que, cuando no sé resolver algo, me fijo en la gente que ya lo ha hecho.

¿Por qué es periodista?

Porque me gusta contar. Cuando algo me gusta mi primer impulso siempre es compartirlo. Cuando descubro algo que me parece interesante, lo primero que me nace es divulgarlo. No fue una elección consciente nunca, era algo que me nacía de forma natural desde muy pequeña. Ciertas llamadas hay que responderlas siempre, y la de la vocación es una de ellas. Es mejor arrepentirse de haberlo intentado que quedarse con el remordimiento de no haber tenido el valor.

¿Existe la independencia en los medios a nivel general?

Es complicado. Hay formas de ser independientes en la dependencia. Siempre hay, como en todo en la vida, relaciones que obligan a las personas en un sentido o en otro. Negar que esto influye en la prensa sería negar la mayor. Pero como te digo hay muchas formas de hacer las cosas. A este respecto, hay un librito, editado por Gallo Nero, que se titula “Sobre el periodismo”, de Joseph Pulitzer. Recoge una forma de entender los medios y la empresa periodística que me gusta mucho porque se pueden hacer cosas, se puede hacer buen periodismo a pesar de estas relaciones comerciales. Evidentemente Pulitzer tiene sus sombras y sus luces, pero su lectura es inspiradora para no perder la fe en la capacidad de la prensa y de los medios para mover el mundo hacia delante y hacia mejor. Aunque ya sabemos… Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

¿Hay diferencias entre el periodismo local y el nacional?

Sí, muchísimas. La primera de todas es que lo nacional es madridcéntrico. Las provincias y los pueblos sólo rompen el “techo de cristal” de la información cuando ocurre una gran tragedia. Esto es un error, clarísimamente. Creo que al perder el territorio el periodismo lo pierde todo. Ahí entra la prensa local, donde nos encontramos ambos. Nosotros contamos las historias que suceden aquí, las grandes y las pequeñas. Establecemos con el tiempo una red de relaciones con los vecinos del espacio que cubrimos y nuestro deber es ganarnos su confianza y su respeto. No se trata solo de que puedan el día de mañana ser nuestras fuentes, se trata de que sepan que pueden confiar en que la información que les contamos está verificada.

Nuestra cara y nuestro honor están sobre la mesa. Una compañera de la tele siempre dice que si los vecinos de Chucena quieren saber qué pasa en Chucena solo nos tienen a nosotros. Una cadena nacional no va a cubrir la procesión de la Virgen de la Estrella. Nosotros sí. Hacemos una labor social que a mí personalmente me resulta muy gratificante porque recogemos las vivencias, las costumbres y las tradiciones locales, creando un impresionante archivo documental de nuestra tierra. Y, la parte más bonita, somos una ventana al mundo para la gente más mayor que no va ya a sus romerías, para los que viven fuera y se pierden esas tradiciones que tienen un valor sentimental tan grande. Me emociona cuando nos dan las gracias, por ejemplo en la retransmisión de un Rocío, porque se sienten un poco más cerca de casa.

Dígame un sueño…

Seguir escribiendo, seguir publicando y, lo más importante, que los lectores disfruten mucho de la novela, de estas y de las que están por venir.

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