Con nombre propio

Máximo Huerta: «Ayer fui feliz en Huelva»

Máximo Huerta se marcha de Huelva feliz y satisfecho. Aprovechando su paso por las Presencias Literarias de la Universidad de Huelva, el escritor ha podido ver cumplido el sueño de su niñez, conocer la tierra del poeta de su vida, Juan Ramón Jiménez. Visitó su casa en Moguer y se lleva recuerdos imborrables.

La misma satisfacción que se lleva Huerta de Huelva es la que ha dejado entre quienes pudieron acudir a la presentación de su última novela, ‘Con el amor bastaba’, en el Aula Magna del edificio Jacobo del Barco, del campus de El Carmen.

En la red, Huerta no se ha resistido a dejar constancia de la felicidad que le ha supuesto su visita a la provincia onubense.

«¿Cómo os lo digo?

Ayer fui feliz en Huelva. Atravesé la península desde Alicante para llegar a mi cita con la @unihuelva y, al llegar, todo el cansancio de los kilómetros y trenes desapareció.

Visité la casa del poeta de mi vida, Juan Ramón Jiménez; fue algo muy especial, el niño que leía de memoria cada noche «Platero y yo» dejándolo una y otra vez en su mesilla, llegó a su destino tras muchas vidas en una.

Crucé la puerta consciente de la meta emocional. Algo tembló dentro de mí. Allí estaba. Por fin, me dijo una amiga. Donde tú querías, dijo mi madre por teléfono.

¿Cómo os lo digo? Ayer fui feliz en Huelva. Atravesé la península desde Alicante para llegar a mi cita con la @…

Gepostet von Máximo Huerta am Donnerstag, 8. Oktober 2020

Me la contaron, explicaron, enseñaron, leí algún poema y no paré de hacer fotos, emocionado, a todo lo que veía. Luego comí en La Parrala chocos y otras bendiciones. Mi sonrisa iba en aumento.

La luz, el vino y la buena gente que me rodeaba ayuda mucho a esa sensación. Cierto.

Por la tarde disfruté de los lectores y lectoras que llenaron (con las medidas covid necesarias) un aula magna inmensa, maravillosa. Hablé, leí mi conferencia, escuché preguntas, charlamos, sucedieron cosas mágicas, firmé todos los libros (se agotaron) y me llevé un surtido de cariños que son digestivos, curativos y sanadores. Qué bien. Qué jodidamente bien.

Hay heridas vivas, que tardan en cicatrizar, que van enquistándose sin uno quererlo, sin embargo ayer Huelva hizo conmigo uno de los experimentos más importantes que existen: entregar desinteresadamente amor. Gracias. Gracias infinitas.
Regreso a casa feliz».

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