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Montoros y monteros

(Firma: Luis Faraco Roldán)

Apenas una letra vocal diferencia a los dos últimos ministros de hacienda del gobierno de España. Jiennense él, sevillana ella y andaluces los dos, desempeñan un papel muy similar en sus respectivos gobiernos. Es mas, yo creo que la ministra trata de emular al ministro, aunque las diferencias de formación y de cultura sean grandes.

Tienen otro rasgo, en este caso político, en común, sus orígenes juveniles próximos al partido comunista. Aunque el origen de Cristóbal es mas humilde, ya que es “hijo de la emigración” de los años 60, con enormes estrecheces, hasta el punto de sufrir el embargo y la pérdida de su casa en su época infantil. A pesar de ello, gracias a sus padres y al esfuerzo de los hijos, tanto Cristóbal como su hermano estudiaron y hoy día son ambos catedráticos, en el caso que nos ocupa, licenciado en económicas y catedrático de Hacienda Pública en la Universidad de Cantabria. Ella, la trianera María Jesús, es licenciada en medicina y cirugía.

Bien, como decía, el papel que desempeñan en sus respectivos gobiernos es duro, porque tienen que predicar una cosa y hacer la contraria y, claro está, eso dura lo que dura. Para mi esta claro que, aparte de los casos de corrupción, debidamente aireados por la prensa y la oposición, lo que derribó al gobierno de Rajoy fueron las políticas fiscales impulsadas por Montoro, sobretodo en la primera legislatura, cuando se produjo una de las mayores subidas generalizadas de impuestos de toda la historia de España. La excusa fue que se encontraron las cuentas mucho peor de lo que creían, pero esa es una excusa infantil o de trileros, porque la obligación de un partido, y tiene instrumentos para ello, es saber la realidad que aspira a gobernar. Además, las subidas de IRPF, IVA e impuestos especiales, se producía en la cúspide de la crisis mas grave de los últimos tiempos, con unos porcentajes de paro infernales y en la que los padres tenían que ayudar a sus hijos con los escasos ahorros de toda una vida. Y en esas dramáticas circunstancias, llega Montoro y mete la mano en el bolsillo a todo el país y de una forma salvaje. La valoración de esa política fiscal se vio en la primera ocasión que tuvieron los españoles, en 2015, en las que el PP perdió la mayoría y la posibilidad de realizar una política mas o menos razonable.

Respecto a María Jesús Montero, mas de lo mismo, siempre hay algún “gurú” político que asesora en el sentido de sacar todas las malas noticias fiscales y económicas de golpe y que luego hay tiempo de “hacer olvidar” a los electores. Es posible que eso fuese así hace años, pero actualmente esos electores están hartos de ver como “una casta de políticos” viven a cuerpo de Rey mientras exigen que los demás nos apretemos el cinturón. Que con nuestros impuestos se paguen “niñeras” para la ministra de igualdad, a precios de oro y nombrándola alto cargo de dicho ministerio. Que la cohorte de asesores sea interminable y con unos sueldos próximos a los 100.000 euros y en muchos casos superiores.

La última ocurrencia del Ministerio de Hacienda, no creo que de la ministra que no debe saber demasiado de “Hacienda Pública”, dada su formación de Licenciada en Medicina, es crear peajes para pagar dos o tres veces las carreteras que llevan años construidas (al estilo de Portugal), subir impuestos al diésel, a los refrescos, subir el IRPF, etc., etc., etc. Y encima tomándonos el pelo con el mantra de que “solo le vamos a subir impuestos a los ricos”, y todo, además, con una imagen de prepotencia por parte de los 22 ministros (bueno casi la mitad están desaparecidos, supongo que cobrando) que “el despotismo ilustrado” del siglo XVIII se queda “en los cristos”. Porque hablar de ahorro, recortes de gastos superfluos, eliminación de estructuras inútiles (Senado, Diputaciones, Patronatos, Empresas Públicas, Consorcios múltiples, etc.) de eso no quiere ni hablar, porque eso supondría quedarse sin “chiringuitos” donde enchufar amigos, familiares, compañeros y amantes. ¡De eso ni hablar! Y de eliminar subvenciones a medios de comunicación afines o vendibles, a sindicatos y patronales dóciles, ¡de eso tampoco!

En fin, como siempre, a los sufridos “electores” solo nos queda esperar a las próximas elecciones para ajustar cuentas a estos y decidir que futuro “Montoro” o “Montero” nos robará. Y así hasta que el “edificio democrático” se derrumbe y venga algún “salvador” de uno u otro signo político (tanto monta) y volvamos al túnel oscuro de la Historia. Es triste, pero es así, salvo que alguna vez tengamos políticos responsables que miren exclusivamente por su país y que los dejen, porque mientras esto sea una “partidocracia” es muy difícil.

“Hay que vigilar a los ministros que no pueden hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo sólo con dinero.”

Indira Gandhi

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