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Montoya en una carta al programa de Ana Rosa: «No soy el asesino de Laura»

Bernardo Montoya, el asesino confeso de Laura Luelmo, insiste en que fue su expareja la responsable de la muerte de la joven profesora. Así lo ha asegurado en una carta extensa remitida a ‘El programa de Ana Rosa’ en la que explica el motivo por el que ha cambiado su versión del asesinato y defiende su inocencia.

«Presencié el trágico suceso: Josefa acabó con la vida de Laura. Hasta ahí puedo contar para no hacer daño a su familia», destaca en una carta de 8 folios. Y precisa que le dijo a su expareja que se «comía este marrón por ella». «Se me abrazó llorando y volví a darle dinero». «No soy el asesino de Laura, solo lo oculté por amor a Josefa», reitera.

«A Josefa la conocí en prisión, mantuvimos una larga relación de ocho años. Durante ese tiempo, yo le mandaba la mitad de mi nómina», asegura en la misiva, según informa Telecinco en su web. De igual modo, y pese a amplio historial delictivo y de estar acusado de violación, se autodescribe como ‘salvador de las mujeres’.

En relación a su expareja, señala que «le propuse que, una vez se le acabara la heroína, no iba a consumir nunca más. La vi muy mal y tomé la decisión de llamar a una ambulancia. La ingresarón, yo estuve a los pies de la cama. Me conmovió».

Pero subraya tras su vuelta a la cárcel que su relación se rompió y apareció la figura de otra mujer: «En ese tiempo conocí a una maravillosa mujer, Pilar, y la mantenía en todos los sentidos: le compré una tele, un ventilador, una radio, ropa de cama, de vestir… y le ingresaba dinero todos los meses», según informa Telecinco.

De igual modo, asegura que en su nueva relación no dejó de estar presente Josefa y añade que el día del asesinato de Laura tocó a su puerta y no pudo rechazarla. Asegura que la mujer acabó con la joven profesora por celos y que el amor que sentía por ella le hizo protegerla.

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