Firmas

Muertos vivientes en Facebook

(Por Pablo Sycet)

Como cada mañana a la misma hora, el eficaz y bien engrasado mecanismo de FaceBook -al menos para lo que a Marck Zuckerberg y sus secuaces les conviene o interesa- me recordó ayer que era el cumpleaños de Carlos García Calvo y de otros amigos, además de varios usuarios de FB totalmente desconocidos para mí, con la sugerencia de que los felicitase. Y de muy buena gana lo habría hecho si Carlos no hubiese muerto inesperadamente hace justo un año, mientras hablaba por teléfono con un amigo…

Dejando aparte el detalle de que la suya me parece una muerte envidiable, que bien quisiera yo para mí cuando llegue mi hora, ya que Carlos no debió enterarse de que aquel era su último instante de vida, y su pareja lo encontró en el suelo de su apartamento con una sonrisa en los labios y el móvil en su mano -según leí en una crónica- lo que resulta más chocante es que la maquinaria de FaceBook, siempre tan rauda y veloz para hacer caja, no controle y evite este tipo de envíos tan desafortunados.

De hecho, no es la primera vez que me ocurre, porque ya sucedió lo mismo años atrás cuando llegaron, tras sus muertes, los cumpleaños de Chus Robles y de Julio Juste, y se repitió el pasado día 6 con Pepe Morera, más conocido por su nombre artístico de El Hortelano, aunque mi relación con él era la natural entre dos colegas de la misma generación residentes en Madrid, aunque no amigos. Pero por el hecho de estar etiquetados en una foto del acto de presentación de un libro de Jesús Ordovas en la Fnac, años atrás, la maquinaria del cumpleaños se puso en marcha una vez más.

Desconozco si existe legislación sobre este asunto, o como en tantos otros ámbitos la realidad de la calle sigue yendo muy por delante de la aprobación de las leyes, pero sé de buena tinta que algunos intentos por parte de sus familiares para poner remedio a este disparate de recibir sugerencias de felicitación a los amigos ya fallecidos, han sido ignorados por esta multinacional de lo virtual que cada día que pasa multiplica sus beneficios a nuestra costa, incluso después de muertos. Y espero que alguien con poder para hacerlo les ponga las peras al cuarto a Zuckerberg y sus secuaces, para que haya algo más de justicia en este perro mundo.

Pablo Sycet
Pablo Sycet (Gibraleón / Huelva, 1953) es uno de los pintores andaluces imprescindibles de su generación -la de los años 80-, posiblemente la última generación de artistas para los que la pintura ocupa un papel central. Sin perder de vista en ningún momento esa centralidad de la pintura, a lo largo de tres décadas continuada de trabajo, la labor creativa de Pablo Sycet se ha ido desplegando en un amplio abanico de campos complementarios: la edición, la tipografía, el diseño gráfico, la fundación de galerías de arte, la organización de exposiciones, las letras de canciones, la producción musical... En otro orden de cosas, Pablo Sycet ha sido un puente fundamental tanto desde el punto de vista geográfico como desde el punto de vista generacional. Geográficamente hablando, por él han circulado buena parte de los caminos que han unido Andalucía y Madrid durante estas décadas. Aunque su residencia habitual ha sido madrileña, nunca ha renunciado a sus vínculos andaluces y especialmente granadinos, muy al contrario, siempre ha intentado reinvertir allí, en Andalucía, metafóricamente hablando, y a veces incluso monetariamente, lo ganado y aprendido en Madrid. Desde el punto de vista generacional, también ha sido un puente generoso y desprendido entre los artistas de las generaciones anteriores a la suya -de Gordillo a Guerrero- y las posteriores, incluidos los jovencísimos artistas emergentes de este mismo momento.

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