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No, Lepe no es un pueblo racista

Lepe ha demostrado a lo largo de la historia que de racista tiene poco. Más bien nada. Lo ha puesto de manifiesto durante décadas en las que ha convivido con un sinfín de nacionalidades y ha sido un ejemplo de integración. Y también de generosidad.

Y ya que hablamos de ejemplos, uno de ellos lo encarna, sin duda, Patrocinio Mora, ‘Patrón’. El hostelero, jubilado desde hace años, saltó a un primer plano de la actualidad mediática en su día por su solidaridad para con los invisibles.

‘Patrón’, cuando llegaban las Navidades, invitaba a cenar en su restaurante a varias decenas de inmigrantes. Año tras año. Los sentaba en la mesa de su restaurante para darles calor y cobijo en tan señaladas horas. Y el hostelero tenía hasta el detalle de preparar un menú que se ajustase a las creencias religiosas de sus invitados. Así, el cerdo era sustituido por el cordero.

El escritor Félix Machuca dijo un día lo que muchos pensamos de este ejemplar lepero, que habría que darle un premio Príncipe de Asturias porque sólo los hombres buenos eran capaces de ver en los vertederos y en los contenedores la alegría de los sin nada. Sin sentirse asquerosamente inmune.

Es, en definitiva, uno de los muchos ejemplos que certifican que desde siempre ha habido integración y que unos y otros se necesitan.

Hoy, las crónicas cuentan que decenas de inmigrantes se han manifestado para exigir un alojamiento digno tras los incendios que han calcinado los asentamientos de Lucena del Puerto y Lepe.

Dicen los afectados que no son trabajadores de usar y tirar. Y que son personas con derechos y dignidad.

Según la coordinadora Solución Asentamientos, 300 personas se ven afectadas por esta situación y unos 120, según cálculos de la Policía Local.

Cuenta El País que desde el Ayuntamiento de Lepe se ha asegurado que, tras el rechazo de su propuesta para instalar un campamento de emergencia para los temporeros en el polígono industrial La Gravera, el Consistorio está “estudiando otras vías”.

Y es que, en efecto, esta provincia tiene un problema. No solo Lepe o Lucena del Puerto, sino todos aquellos municipios a los que llegan inmigrantes sin contratos en origen.

Y en este problema deben implicarse las administraciones. Todas. La falta de alojamiento digno para estas personas debe ser resuelto por parte de aquellas instituciones a las que se les supone que deben –o deberían- tener recursos y capacidad para ello. Desde la local a la europea, pasando por el Gobierno, la Junta o la Diputación.

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