Cambio de ciclo
Hace algunos años, muchos no creíamos que el PSOE dejase algún día de gobernar, especialmente Andalucía. El partido del puño y la rosa encadenaba mayorías absolutas en la Junta, que eran como apisonadoras para el resto de formaciones. Parecía que Andalucía era la Junta y que la Junta era el PSOE.
Pero además, el PSOE también estaba al frente del Gobierno central, diputaciones y la mayoría de los ayuntamientos.
Algunos, entonces, clamaban alternancia en el Gobierno andaluz, pero el PSOE se resistía. El partido de Rodríguez de la Borbolla, Chaves, Griñán y Susana Díaz era graneros de votos que les anclaban al sillón en San Telmo.
Sin embargo, ya con Díaz el partido comenzó su decadencia, que se agravaría con el pulso que, teledirigido desde Ferraz, Espadas le tendió a Susana.
Pedro Sánchez no perdonó a la de Triana la ofensiva que lideró, sin éxito, para echarle de la dirección federal de los socialistas. Roma no paga a traidores.
Eso sí, Sánchez y Espadas se salieron con la suya y mandaron a Susana a su casa.
Ahí fue cuando cuando comienza, lentamente pero sin pausa, un cambio de ciclo que ahora, tras las pasadas elecciones europeas, parece haberse consolidado.
El PP logró vencer por primera vez en los citados comicios en Andalucía con 5,68 puntos de ventaja sobre el PSOE, que se convertía en la segunda fuerza política.
El triunfo de los populares llegaba después de que la formación de Juanma Moreno se impusiera en las elecciones autonómicas de 2022 (con mayoría absoluta), las municipales y generales de 2023.
En la provincia de Huelva, considerada hasta no hace demasiado tiempo como uno de los principales 'feudos' socialistas, el PP logró imponerse al PSOE por tres puntos.
Con un PSOE seriamente tocado, al PP le vino al dedillo su apuesta por la figura de Juanma Moreno, quien centra gran parte de su carisma en la moderación y la cercanía.
El temido partido que antes acaparaba todas las instituciones públicas ahora nada en la irrelevancia, aunque mantenga un Gobierno central, apoyado en socios con los que no le habría gustado tener que pactar.
Pero es mala noticia para los andaluces el hundimiento del Partido Socialista. La comunidad autónoma necesita un partido fuerte en la oposición que sirva de control y al mismo tiempo estimule la gestión del que está ahora en el Gobierno andaluz.
Sin embargo, tal y como reiteran muchos de los críticos, poca esperanza de mejora hay en el PSOE mientras Espadas siga al frente de la dirección y haciendo oídos sordos a quienes le ruegan que se vaya. De una vez.