Humildad y excelencia de los frutos rojos onubenses en Fruit Attraction
Este año se ha ha celebrado y una vez más he podido acudir, en IFEMA (Madrid), a la 16 edición de Fruit Attraction a la que han acudido 2.000 expositores de 56 países para exponer lo mejor del mundo hortofrutícola en 70.000 metros cuadrados, y a la que han asistido 103.000 profesionales de más de 145 países.
Innovacion, calidad, diversidad y sostenibilidad en los espacios de exposición y encuentros programados que muestran al mundo la importancia de un potente sector hortofrutícola que genera empleo, riqueza económica y social mientras nos alimenta con excelentes productos de excelencia claves para asegurar una alimentación mundial saludable y garante de seguridad y salud alimentaria para millones de personas.
Asociaciones de productores de todo el mundo, agricultores, empresarios, profesionales, expertos, especialistas, clientes, posibles clientes y proveedores, interactúan durante tres días en Madrid convertido en el epicentro del mundo agrícola hortofrutícola en un encuentro modélico y creciente en volumen e impacto año tras año, en el que está muy presente y luce con luz propia el sector de los frutos rojos de Huelva.
En esta nueva edición además, Andalucía ha sido, con nuestra marca Gusto del Sur dependiente de AGAPA, Comunidad Autónoma invitada al igual que se ha contado con la asistencia de dos nuevos países invitados a los que es clave estratégicamente dirigirse, abriéndonos así a otros mercados, Arabia Saudí, demandante de nuestros arándanos, frambuesas y moras y China de arándanos, países con los que el Gobierno de España está pendiente de firmar los acuerdos bilaterales necesarios para ello y en los que me consta el sector lleva años trabajando para ello, tal y como ya se consiguió, a también a propuesta de Freshuelva con el mercado canadiense donde se ya se exportan fresas y arándanos onubenses.
Producimos en tan sólo 11.000 hectáreas más de 300.000 toneladas de fresas al año, 60.000 de frambuesa y 70.000 de arándanos por dar algunos datos, generando un volumen de negocio de 1.4000 millones de euros y unos 110.000 empleos en su mayoría femenino y directamente en el ámbito rural ligado a la economía social, asentando población al territorio en un contexto de despoblación masiva y sostenida del mundo rural.
Una hazaña si tenemos en cuenta el sistemático problema que supone la carestía de infraestructuras hidráulicas legisladas y comprometidas que aseguren el suministro de un recurso que tenemos en el norte de la provincia, toda vez que en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche atesoramos la tercera cifra más alta de precipitaciones de España detrás de San Sebastián y Grazalema, y que necesitamos, respetando los caudales ecológicos, embalsarla, transportarla y gestionarla como prescribe la Ley y en todo caso, como ya sistemáticamente se viene haciendo el el sector con el máximo ahorro de agua, con profesionalidad, innovación, investigación, desarrollo al servicio de la producción integrada y la sostenibilidad.
También supone no descartar ninguna posibilidad de obtención de un recurso tan preciado como el agua, siendo, necesario recuperar hasta la última gota con las aguas regeneradas o localmente las lluvias que se produzcan en las explotaciones agrarias. Una excelente noticia la inclusión del agua en la agenda institucional de una Comisaría en la Unión Europea y el impulso de una nueva mirada que con hechos mire al sur como primera línea ante los efectos del cambio climático y sus necesidades y virtudes, entre las cuales están las necesidad de infraestructuras hidráulicas y la capacidad de generan alimentos que para 50 millones de personas al año produce nuestro potente y referente sector agroalimentario andaluz.
La falta de voluntad política para ejecutarlas está lastrando a un sector tractor clave, marca España, excepcional en toda su cadena de valor que supone el 4% del PIB, que desequilibra nuestra balanza comercial hacia nuestro favor aumentando las exportaciones.
Lo mismo sucede en lo relacionado con la falta de voluntad política y el desvío de recursos económicos, por acuerdos políticos insoportables hacia otras regiones de España como Cataluña y País Vasco, que impiden que las infraestructuras de transporte que necesitamos se ejecuten y desarrollen, en algún caso, como las ferroviarias y viarias, con efectos limitantes especialmente lacerantes para nuestro desarrollo, algunas de goma sorprendente como el reciente espectáculo ofrecido por el Ministerio de Fomento en lo relacionado con el Aeropuerto Cristóbal Colón que siendo hoy un proyecto de inversión privada y tras once años de su declaración como de interés general, ahora la pierde para empezar de nuevo y que es clave para llevar nuestro productos a esos nuevos mercados que se abre el fruto rojo con su empuje en Canadá, China y Arabia Saudí, cuando no para sumar en la cadena de valor del sector e impulsar el turismo.
Huelva hoy es, en un contexto de tensión migratoria creciente, un ejemplo excelente, que debiera ser referente mundial, en cómo se contrata en origen y en cómo te trata, desde su llegada hasta su retorno, a las personas que vienen a trabajar con nosotros y a las que con el PRELSI que puso en marcha el sector a través de INTERFRESA, siempre en colaboración público privada, con especial referencia al tercer sector y con la decisiva aportación de las diferentes administraciones.
Aún así no está cubierta la necesidad de mano de obra que el sector necesita para no poner en riesgo o perder una importante parte de la inversión hecha cada campaña, al igual que ocurre en otras zonas de España, por lo que bien se haría, siguiendo y extendiendo el ejemplo de Huelva, y que ya imitan países como Portugal e Italia, generar la posibilidad de atender al sector agrario español en esta importante necesidad, siempre con audacia, generosidad y compromiso con un sector clave para la economía nacional.
Tiene mucho mérito lo que nuestros agricultores, aglutinados en torno al sector de los frutos, están haciendo con tantos elementos en contra a fuerza de unión, ilusión, inversión y determinación, podemos estar muy orgullosos de ellos, ojalá los onubenses acabemos apoyándolos siempre como merecen, y nunca se olvide que mientras estábamos recluidos en nuestras casas ellos se jugaban la vida para darnos de comer y hoy alimentan a más de 50 millones de personas.