Sorprende que quienes más acusan a otros de enarbolar el 'discurso de odio' son los que más lo practican. Huelva - Sevilla - Barcelona, Barcelona - Sevilla - Huelva. Servidor estuvo en la carpa atacada en la capital hispalense. Allí. En primera línea. Junto a muchos otros. Incluyendo a la Diputada en el Congreso Reyes Romero, y al Presidente Provincial Javier Navarro. Una carpa informativa en un barrio obrero. Una carpa inofensiva, como todas las demás. Con los permisos legales en regla.
No es una sorpresa para nadie que haya grupos, formaciones e individuos que consideran a las personas y a los barrios como 'suyos'. Y como son 'suyos', ninguna otra voz puede encontrar eco entre las paredes degradas de las zonas humildes de las ciudades castigadas por el 'progresismo realmente existente'. Y si bien Honecker no está para dar lecciones de implementación democrática del socialismo, aquellos que nos insultaron de la peor manera en que se puede insultar a una persona, evidenciando un odio tan mezquino como los esputos que salían de sus bocas, tampoco tienen legitimidad alguna para hablar de democracia.
La democracia, para ellos, ni siquiera es la Dictadura del Proletariado. Es la implementación del 'terror blando' en los barrios de gente trabajadora que saben perfectamente de las bondades venenosas de las políticas que estos sujetos preconizan. Paro, miseria, suciedad y mentiras. Promesas de un futuro mejor que saben que no van a vivir y que, a fuerza de no creérselas, tampoco están dispuesto a permitir que sus hijos caigan víctimas de ellas. Ese es su miedo. Esa es su certeza.
Esto no pasa sólo en Sevilla. Pasa aquí en Huelva, donde la sede de Vox ha aparecido vandalizada. Pasa en Barcelona, donde llegaron a derribar la carpa. Ahí queda para el recuerdo la 'alerta anti-fascista' de ese aspirante a dictador de tres al cuarto que es Pablo Iglesias en diciembre de 2018 en respuesta a la entrada de Vox en el Parlamento de Andalucía. Llamamiento que se tradujo en una oleada de actos violentos contra militantes, afiliados y simpatizantes, agresiones y ataques a sedes. Terrorismo ideológico en toda regla y en la línea de los amigos más cercados de esos demócratas que escupen e insultan: Otegui y su banda.
Que ahora dice Iglesias que se ofrece a Sánchez 'para lo que haga falta'. Es decir, 'para reventar a la derecha'. Es decir, para implementar su política de miedo y terror contra sus adversarios políticos. No muy lejos anda la CHEKA de Lenin, ese 'calvo con una mancha en la cabeza (sic) con una mente prodigiosa'. Y es cierto que en política hay que cabalgar contradicciones. Muchas. Pero ninguna es tan insostenible como predicar el amor y la tolerancia con frases cargadas de rencor y actitudes típicas de mafiosos de poca monta.
En el fondo le hacen un favor a Vox. Porque las personas que están hasta las narices de toda esa coacción de la dictadura de lo políticamente correcto impuesta por gente que no ha trabajado en su vida y que, entre todos, no juntaban ni un año cotizado de los que participan en las carpas del partido, se van dando cuenta a pasos agigantados de cuál es el lado correcto de la Historia. De quienes son los que defienden sus intereses dentro de un sistema parlamentario, y de quiénes trabajan para sabotearlo presos de fantasías revolucionarias de tiempos pretéritos. Una imagen vale más que mil palabras. Topicazo. Peor ley de hierro para los tiempos presentes.