El Estado de Derecho no existe. Hay que reconocer la capacidad de deformación de la realidad de quienes siguen defendiendo lo indefendible. Porque lo que ha ocurrido es grave, y no admite ningún tipo de justificación. En el fondo a la clase política le da igual, lo que queda demostrado en el hecho de que ninguno de los líderes ni del Gobierno ni de la oposición hayan hecho ninguna declaración.
Se diga lo que se diga, lo innegable es que Puigdemont anunció lo que iba a hacer con antelación, se convocó una concentración política para la que -por cierto- se requiere de autorización administrativa, se presentó allí, soltó su discurso, caminó por las calles y se marchó en un coche blanco. Así tal cual. De película. Y los mossos no han hecho nada. Nadie ha hecho nada.
Salvador Illa ha sido investido y es lo único que aquí cuenta. Pero que no nos vengan luego con el rollo de que las leyes se respetan en España y de que las normas se hacen cumplir. Porque el que un prófugo de la Justicia sobre el que pesa una orden de detención por unos delitos que no están contemplados en una Amnistía verdaderamente inconstitucional, literalmente se pavonee de todos los ciudadanos, del Gobierno y de las autoridades, es algo inconcebible. O puede que sí lo sea, porque se hayan rebasado ya todos los límites de lo posible.
Después de esto, cualquier persona estará en su pleno derecho de desobedecer legítimamente las disposiciones legales de La Moncloa, lo que legisle y lo que ordene. Porque si un delincuente investigado por los delitos de suma gravedad por los que lo es Puigdemont puede permitirse el lujo de hacerle una peineta al Gobierno y a los tribunales, ¿por qué no puede hacerlo cualquiera? ¿Por qué los delincuentes tienen que cumplir sus condenas? ¿Por qué los ciudadanos tenemos que obedecer la ley?
Todo el montaje este de la policía registrando los maleteros de los coches no es más que un paripé para que la gente diga '¡oh, sí, están haciendo algo!' Pero es una manipulación bastarda. Todo estaba sabido y todo estaba organizado. A partir de ahora está abierta la veda de la ilegalidad. Y tonto el último.