Opinión

Cinco razones para votar a "Cree"

No se ha secado la tinta de las elecciones gallegas y enfilamos rápidamente hacia las europeas en junio de 2024, pasando por el inesperado giro de la convocatoria de las catalanas, maniobra a la desesperada por ERC para evitar que Puigdemont y los suyos sigan capitalizando la claudicación del Gobierno de Pedro Sánchez ante los delincuentes independentistas.

En este tumultuoso contexto nace 'CREE', un nuevo partido político decidido a dar un fuerte golpe en la mesa para romper con la acelerada destrucción del Estado de Derecho en España. Ahora mismo existen multitud de formaciones de nuevo cuño que acaban de nacer, así como de candidaturas que pretenden estrenarse en las elecciones europeas para tratar de pescar en aguas revueltas y ganar votos a raíz del cada vez más patente descontento de la población. Entonces, ¿qué diferencia a 'CREE' del resto de partidos? ¿Por qué es la única opción válida para el que quiera darle un buen escarmiento a la Clase Política? Aquí van cinco razones: Primera. Es partido reformista y progresista. Más que el PSOE, que Sumar y que Podemos. Y lo es precisamente porque entiende por progresismo la defensa de la libertad individual del ciudadano para desenvolverse según sea su voluntad, sin que el Estado tenga que decirle qué hacer. Condición indispensable para poder hablar de la transformación del modelo productivo, que apuesta por la industrialización, el desarrollo tecnológico y la defensa del campo. Lo que no es posible sin apoyar el fomento del emprendimiento y la defensa de una economía de mercado respetuosa con el medio ambiente.

A la par, se presenta como ineludible una reforma total del sistema fiscal para eliminar los aspectos confiscatorios y hacerlo verdaderamente redistributivo. Segunda. Defiende la igualdad entre todas las personas. Razón por la que opone a las políticas identitarias y de discriminación por género, raza, procedencia o colectivo que actualmente defiende el falso progresismo y que, lejos de ser progresistas, son tremendamente reaccionarias.

El mérito y la capacidad son los únicos criterios que deben presidir el acceso a los puestos de responsabilidad, sean públicos o privados. La igualdad de oportunidades tiene que procurar el ascenso de los mejores, con el ojo puesto en 'quiénes' sean, no en 'qué' sean. Tercera. Pone a los más vulnerables en el centro de su política. Los sectores más desfavorecidos son el norte de la acción del partido, por medio de un sistema de servicios públicos bien gestionados, con recursos adecuadamente empleados y con una reducción de la burocratización inútil que lo paraliza.

La ayuda a los más necesitados se contempla como incompatible con la política de subsidio del parasitismo, que quiere mantener a la gente pobre, dependiente del partido de turno y, por ello, igualando hacia abajo y castigando la prosperidad. Cuarta. No negocia la integridad territorial del España. Si bien la vocación del partido es hablar con todos y ser útil, tiene muy claras las líneas rojas que no deben cruzarse. Y entre ellas está el pacto con quienes pretenden destruir la integridad territorial de nuestro país, la desaparición de la corrupción política del Código Penal y la impunidad de los delincuentes.

La apuesta por la descentralización no debe comprometer la igualdad de todos los ciudadanos, residan donde residan. Quinta. Persigue la reforma de la Constitución y de la Ley Electoral. Es imperativo un cambio en el sistema político del 78. Entre los cuales está la reforma de ley electoral para dejar de beneficiar a los grandes partidos y a las formaciones nacionalistas, haciendo realidad el principio de 'un ciudadano, un voto'.

No puede tampoco dejarse pasar un cambio de arriba abajo en el funcionamiento de la Administración Pública, pesada e ineficiente, hacia un modelo más ágil, que contemple igualmente la despolitización de la Justicia y la estricta independencia de jueces y fiscales.

En definitiva, 'CREE' se presenta ante los ciudadanos como un partido práctico y útil, que plantea cambios profundos pero realizables, que no busca vender humos ni caer en las soluciones simplistas que proponen las formaciones populistas, más preocupadas por engordar su radicalismo político que en fomentar la convivencia entre todos y la tolerancia para con el que piensa diferente.

Por eso, 'CREE' se sitúa en el centro. Pero no en el centro descafeinado, timorato y desideologizado, sino en el centro del tablero político, como el único partido que realmente aspira a romper con los clichés ideológicos, territoriales, de género, de clase, de raza y de procedencia. El único, a fin de cuentas, que hace de lo constructivo su bandera y que repudia el enfrentamiento entre hermanos.

Pablo Gea