Firmas

Pablo Sycet: «hay vueltas y hay regresos»

Hay vueltas y hay regresos, como bien sabemos todos, y tan bien lo expresó mi querido Pepe Infante en el primer verso de su libro ganador del Premio Adonais en 1971, ‘Elegía y no’: «Porque volver no siempre significa regreso…»,

Ayer tarde, cuando volví a Gibraleón para montar e inaugurar ‘La gloria de los malditos’ el viernes 20 en la sede de la Fundación Olontia, experimenté en mi almario unos nuevos matices emocionales que creo no estaban directamente relacionados, aunque también, con el gozo de cruzar el paso a nivel de entrada al pueblo y ver a la izquierda esa valla que ya anuncia la Feria Transfronteriza en su cuarta edición, a celebrar a partir del jueves 26 en Tavira.

No. La emoción me desbordó al ver, casi frente a esa misma valla, aquel antiguo almacén de paquetería que alquilamos meses atrás como sede, y corazón nuestro, anunciando en dos de sus flancos la exposición con que se rastrea y establece la muy directa relación que existe entre el arte y las pandemias en la Colección Olontia, y que está sembrada de nombres que para mí tienen muy hondo recuerdo y significado: mi muy querido Jaime Gil de Biedma, así como los pintores Joaquín de Molina, César Nicolau y Alfonso Medina eran íntimos amigos míos cuando empezó a llegar aquel río de noticias sobre un virus desconocido, a finales del siglo pasado, que copó las cabeceras de los informativos en todo el mundo, y también las calles de Filadelfia…

Ya he pensado tantas veces en que aquella maldita china bien me podía haber tocado a mí, en lugar de a uno de ellos, que en algunas ocasiones, cuando casualmente me encontré con alguna de sus obras en libros o en salas de exposiciones, me sentí nuevamente afortunado por el simple hecho de seguir vivo aún más de tres décadas después de que ellos pasaran a esa otra dimensión. Tanto, que me sentí un fantasma que hubiese conseguido escapar de su pasado para rendirle tributo a todos ellos y reivindicar su memoria ahora y aquí, y ya para siempre, con ‘La gloria de los malditos’.

Y cuatro décadas después de que la mal llamada “peste del siglo XX” nos dejase el alma en vilo, otra pandemia vino a ponernos contra las cuerdas, aunque en esta ocasión ya no hubo etiquetas de género o condición que poner a los afectados más allá de su edad y de su latitud, circunstancia ésta que tendrá que ser analizada cuando esa perspectiva que tan sólo proporciona el paso del tiempo nos permita confrontar y vislumbrar todas esas conexiones que todavía hoy se escapan a nuestra razón. Y por eso a todos ellos, y a su recuerdo vivo, hay que sumar hoy la propuesta de un grupo muy activo, ‘Militancia poética’, que hacen de puente hasta nuestro presente frente a esta pandemia que sigue amenazando a día de hoy todo cuanto tiene de frágil y de vulnerable la condición humana.

 

Pablo Sycet
Pablo Sycet (Gibraleón / Huelva, 1953) es uno de los pintores andaluces imprescindibles de su generación -la de los años 80-, posiblemente la última generación de artistas para los que la pintura ocupa un papel central. Sin perder de vista en ningún momento esa centralidad de la pintura, a lo largo de tres décadas continuada de trabajo, la labor creativa de Pablo Sycet se ha ido desplegando en un amplio abanico de campos complementarios: la edición, la tipografía, el diseño gráfico, la fundación de galerías de arte, la organización de exposiciones, las letras de canciones, la producción musical... En otro orden de cosas, Pablo Sycet ha sido un puente fundamental tanto desde el punto de vista geográfico como desde el punto de vista generacional. Geográficamente hablando, por él han circulado buena parte de los caminos que han unido Andalucía y Madrid durante estas décadas. Aunque su residencia habitual ha sido madrileña, nunca ha renunciado a sus vínculos andaluces y especialmente granadinos, muy al contrario, siempre ha intentado reinvertir allí, en Andalucía, metafóricamente hablando, y a veces incluso monetariamente, lo ganado y aprendido en Madrid. Desde el punto de vista generacional, también ha sido un puente generoso y desprendido entre los artistas de las generaciones anteriores a la suya -de Gordillo a Guerrero- y las posteriores, incluidos los jovencísimos artistas emergentes de este mismo momento.

    También te puede interesar

    No se puede comentar.



    Más noticias sobre:Firmas