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Un «ERTE» para los burritos Magallanes y Leonor

Mediáticamente hablando, el proyecto de los “Burritos y Sanitarios COVID” se había convertido en una iniciativa, nunca mejor dicho, de amplia proyección mundial. Prácticamente los medios informativos de los cinco continentes ofrecieron espacios mostrando el esfuerzo de un equipo de asnos en el sur de España.

El proyecto permitía que todo el personal sanitario afectado por “fatiga pandémica” se recuperara emocionalmente gracias al proyecto de “Bosque-Hospital” en el entorno de Doñana-Huelva. Una verdadera peregrinación de sanitarios disfrutaba de las instalaciones de la Asociación “El Burrito Feliz”. Acudían desde centros de la propia provincia, así como desde Extremadura, Granada o Madrid.

Cristina Mariño con burritos de terapia

Durante la experiencia, vivían una jornada de terapia en bosque, con interacción con burritos y otros animales, que se tradujo en un rotundo éxito. La iniciativa fue validada por la psicóloga clínica María Jesús García Arque, que desde un primer momento marcó las pautas de dicha actividad. No solo fue significativa la llegada de sanitarios, sino también de medios de comunicación internacionales, que enviaron a sus agencias en los momentos más duros de la pandemia.

La noticia resultaba interesante: ¡En España se había puesto en marcha la primera iniciativa de terapia emocional para personal sanitario agotado por el COVID apoyándose en burritos! Incluso la cadena norteamericana CNN dedico un amplio reportaje que pudo ser visualizado por millones de personas.

Pero existía un inconveniente, que no fue suficiente para desanimar a las mujeres que trabajaban en el proyecto capitaneadas por Cristina Mariño, ni una sola institución se interesó, en Andalucía, por el desarrollo del proyecto que ocupaba programas de televisión, entrevistas de radio o dobles páginas en periódicos, aseguran desde El Burrito Feliz.

“Realmente esperábamos que tarde o temprano alguien de la Junta de Andalucía acabaría viniendo a visitar el proyecto, pero pasaban los meses, la actividad crecía y nadie se interesaba”- comenta Cristina que también es coordinadora del grupo ecologista femenino “Mujeres por Doñana”.

De esta forma este grupo de voluntarias asumían los gastos de combustible, manutención, y hasta el seguro de actividades de sus propios recursos.

Vender chatarra para seguir apoyando a los sanitarios

Los gastos continuaban y los sanitarios seguían llegando y ante los buenos resultados iban llegando más por el efecto “boca a boca”. Llegados a este punto, las voluntarias del proyecto llegaron a recoger todo el metal que no hacía falta en las instalaciones para venderlo y así poder sostener la trepidante actividad de cada semana. “Nos negábamos a cobrar nada a este personal que lo ha dado todo por la gente”, aseguran.

Como muchos sanitarios se perdían al no encontrar el desvío a las instalaciones, consiguieron de la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Huelva una autorización para colocar un cartel anunciador para señalar la ubicación. Cartel metálico que, a pesar de su evidente utilidad pública, asumiendo el importe económico del mismo. El cartel se colocó en la vereda pública, y en confección y colocación, se les fueron los últimos ahorros, pero al menos los sanitarios dejaron de perderse.

“La sorpresa nos llegó, y no fue muy agradable, cuando pasados unos meses, otra delegación Provincial de la Junta de Andalucía, la de Fomento, nos informó de su disconformidad de lo alegado por la de Medio Ambiente y a día de hoy vivimos una especie de ‘Camarote de los Hermanos Marx’, intentando saber si tenemos que retirar el cartel o no”, afirman.

Tampoco se desanimaron, después de este curioso episodio, y al visualizar noticias de la Junta de Andalucía reconociendo el “sobreesfuerzo heroico de los sanitarios”, decidieron solicitar apoyo a la institución. La solicitud se cursó a la Consejería de Salud, pero, finalmente, fueron convocados a la Delegación Provincial de Huelva.

“Esta primera toma de contacto fue más que suficiente para que llegáramos a la conclusión de que debíamos interrumpir el proyecto de apoyo a los sanitarios”, comenta Cristina. “Se nos indicó que no existía ninguna posibilidad de apoyo económico, ni material, pero, eso sí, nos reconfortaron felicitándonos por nuestro esfuerzo y dedicación hacia los sanitarios. Eso nos animó un poco”.

De esta forma, la famosa burrita “Leonor”, el burrito “Magallanes” y el resto de los burritos terapeutas pasaran a lo que, sin perder el humor, las voluntarias denominan “Un ERTE para los burritos”.

Cristina afirma que van a registrar la solicitud de una nueva reunión a la Consejería donde puedan exponer el proyecto y confía que finalmente esta novedosa iniciativa, que nació en Andalucía, no acabe con los burritos terapeutas apartados de sus queridos sanitarios.

Desde Portugal buscando terapia con asnos

Hortensia y la burrita Leonor

Resulta muy significativo que los sanitarios del país vecino conozcan la iniciativa andaluza. Hortensia trabaja en la Unidad de Urgencias en el hospital de Faro. Esta médica no duda en recorrer la distancia para recuperarse de sus agotadoras jornadas del centro hospitalario. Ella como, otros muchos sanitarios españoles, consiguió trabajo en Portugal buscando una mayor calidad en su empleo. “Para mi resulta muy positivo el poder recuperarme emocionalmente en este bosque tras las soportar un tremendo stress después de horas muy intensas, sin luz natural, sin aire libre…”, asegura. Hortensia está muy vinculada a la burrita “Leonor”. “Me trasmite mucha paz y ternura”.

Su jornada terapéutica consiste en paseo con la burrita por el Bosque Encantado, interacción con árboles y plantas, preparación de biberones a las ovejitas y cepillado del resto de los asnos.

Esta sanitaria se sorprendió, e indignó un poco, al conocer que ninguna institución reconocía este esfuerzo y espera que, como fue su caso, el proyecto “Doctor Burro y Sanitarios COVID” no tenga que buscar mejores condiciones en el Algarve Portugués.

Olena Yurchenko, enfermera ucraniana

También, la enfermera ucraniana Olena Yurchenko ha disfrutado del Bosque Encantado de los Burritos y ya lo ha visitado en dos ocasiones. Olena es una sanitaria muy dinámica y, a pesar de la inquietud por lo que pasa en su país, no se olvida de sus burritos.

En unas jornadas llegarán unas sanitarias desde Madrid a pasar dos días de terapia y, según Cristina Mariño,  “serán las últimas a las que podremos atender”.

“Nuestro equipo sigue confiando en que, finalmente, la Junta considerara útil esta idea, pero desde luego agradeceremos cualquier apoyo de otras instituciones, tanto públicas como privadas, que crean en nuestro “Bosque Hospital”, reseña Cristina Mariño.

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