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Un ‘ovni’ ‘acosa’ a un médico tras salir de La Antilla

Imagen de archivo / Thor_Deichmann

Este podría ser el titular de un caso que ocurrió el 11 de agosto de 1980 y que forma parte de la extensa relación de historias que entran dentro de lo inexplicable o paranormal en la provincia de Huelva.

En la madrugada de esa jornada, según contó entonces ABC y recogieron después diversos medios, una misteriosa forma luminosa recorrió el trayecto que realizó un médico entre La Antilla y Sevilla.

«Una vez pasado Niebla, camino de Villarrasa (por la carretera Nacional), vi una luz muy pequeña, distinta a las estrellas, que se movía zigzagueando, estando a una altura de trescientos metros, no tardando en desaparecer. Pasé La Palma del Condado y, antes de llegar a Manzanilla, de nuevo la volví a ver, mucho más grande, hasta que la perdí de vista», contaba el facultativo al periodista Javier de Pablos, según recuerda el experto en estos temas José Manuel García Bautista.

Aunque en principio pensó que podría tratarse de una estrella fugaz, pronto desechó la idea al estar demasiado baja y por sus movimientos.

Se trataba de un objeto con tres aristas y una luz central que era amarilla intensa, que lo siguió hasta el cruce de Umbrete. «Desde ese momento empecé a ponerme nervioso y lo que hice fue apretar el acelerador y correr a toda velocidad. Cuando llegué al cementerio de Castilleja se trasladó a mayor distancia y hacía movimientos de derecha a izquierda y sobre su propio eje», cuenta el testigo de este inexplicable fenómeno.

Al entrar en la ciudad, por el camino de Tablada, «la perdí de vista, pero cuando llegué se me apareció frente por frente. Aparqué el coche en el portal y el OVNI estaba prácticamente encima del automóvil, con una luz tenue, cerca de un descampado, antiguo almacén de maderas».

Tras llegar a su casa, con un gran susto en el cuerpo, le explicó a su padre lo vivido y salió con él a la calle junto a un vecino. Y allí seguía el objeto luminoso, aunque situado a mucha más altura, a unos 4.000 metros. A medida que amanecía la imagen del mismo se diluía.

A la noche siguiente, miró al cielo para ver si el objeto aparecía pero, en este caso, no hubo suerte.

Según contó, la luz que desprendía aquel objeto proporcionaba una sensación placentera.

El doctor decidió no informar a la Policía de lo vivido al pensar que no le interesaría dada la proliferación, aquellos años, de casos de este tipo.

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1 Comentario

  1. Es mas que seguro, que este artefacto volador, ni era español, ni vivía en España, porque la luz que despedraría seria negra y no placentera, en España de hoy, todo esta negro, hasta la energía.

No se puede comentar.



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