Firmas

Una vez nada más, basta para dejar huella

(Firma: María Luisa Domínguez Borrallo)

Escribo estas letras con lágrimas en los ojos mientras escucho mi canción favorita de él: “Me va la vida en ello”.

Solo vi a Luis Eduardo Aute una vez en mi vida. Una preciosa tarde del 11 de junio de 2014, donde la noche nos sorprendió de forma complaciente en el Patio de la Diputación de Huelva.

Antonio García Villarán y él nos hicieron reír, pensar y disfrutar al ritmo trepidante de sus versos.

Terminada la intervención de ambos, me acerqué con muchísima timidez a felicitarles y pedirles un autógrafo. No llevaba en el bolso ningún papel ni ninguna libreta, pero sí, una carpeta con poemas que supongo le pasé a un amigo (no recuerdo). Así que tomé un folio, le di la vuelta al poema y se lo entregué a ambos para que me lo firmaran.

Aute le dio la vuelta al papel y para mi vergüenza leyó lo escrito. Me preguntó si tenía algo publicado y le dije que no, me animó a hacerlo.

Me dijo mientras me miraba muy serio: “esto tienes que publicarlo, y cuando lo hagas espero que me regales un libro”.

Charlamos un rato Antonio él y yo.

Quiso la vida que Antonio García Villarán y yo coincidiésemos (y sé, que volveremos a coincidir, o eso espero.) en lecturas y encuentros poéticos donde yo ya tenía un lugar junto a los compañeros.

Con Luis Eduardo no me deparó el destino la misma suerte, no volví a verle. Volvió a Huelva en las Colombinas de 2016, y por motivos familiares, me fue imposible ir a verle para entregarle mi libro (siempre que puedo cumplo mis promesas). Fue el último concierto que dio en su vida, al día siguiente el cantautor sufrió un infarto que le retiraría para siempre de los escenarios y de la vida pública.

He ido informándome de forma privada por su salud, de cierto en cierto tiempo a través nuestro amigo común: el pintor y comisario de exposiciones Pablo Sycet.

Como ya dije al principio no le vi más que una vez, pero sin nadie pedírselo le dedicó tiempo a una completa desconocida, la incentivo y animó sin mostrar prisa alguna. Estos pequeños detalles son los que distinguen a unas personas de otras, son los que hacen grande a los seres humanos.

En mi maltrecha memoria aún respiro los aromas del Patio de Diputación y aún puedo disfrutar de las sonrisas que allí se generaron. Aún puedo regresar para tocar a quien para mí era un mito, y de repente se me mostró como lo que era, solo un hombre, un hombre bueno.

Descanse en paz Luis Eduardo Aute: cantautor, poeta, pintor escultor, director de cine, y me reitero: un hombre bueno.

Porque es la bondad o la falta de ella lo que mejor puede definir a un ser humano.

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