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ROCIO 2020 GENERAL
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Unineuronales

Parece que todo pasó, que lo del coronavirus fue una pesadilla que mató a casi 27.000 personas en mes y pico, que eso de las urgencias masificadas, el personal sanitario enfermando y muriendo, así como muchos de los cuerpos de seguridad, ocurrió en otro planeta.

Los doscientos muertos diarios, que llevamos manejando esas cifras desde hace un tiempo, y subiendo, no parecen seres humanos. No duelen. No preocupan. No los vemos, así que no existen.

Ni los supervivientes de UCIs, con unas secuelas tremendas en muchos casos; tampoco los miles de contagiados a la semana, con el sufrimiento familiar que conlleva, porque el Covid19 en la mayoría de los casos no mata, pero… ay de ti si te coge fuerte.

El sufrimiento ajeno no importa, quizá porque vivimos en la sociedad más infantilizada de todos los tiempos, y nos pusieron a cantar y aplaudir en los balcones, y a decirnos «todo saldrá bien», como si fuésemos niños que no saben comportarse con responsabilidad y madurez. Fiesta, bailes… Pero igual necesitamos contemplar la realidad que se nos quiere ocultar, y es que pese a la estulticia de los negacionistas que dicen no sé qué del miedo (pues claro, por todos es sabido que los Estados prefieren tener a sus ciudadanos encerrados en casa que consumiendo y gastando dinero, ya que es obvio que a los gobernantes les encanta arruinar a sus ciudadanos), a lo mejor nos faltan imágenes, muchas y variadas, del verdadero dolor que ha supuesto y sigue atacando a centenares de miles de paisanos.

Parece que todo pasó, que a mucha gente esto le parece un rollo conspiranoico, un incordio, y por eso ya hacen vida normal, y salen a la calle a comportarse como les da la gana, sin distancia de seguridad, higiene y mascarillas.

Pues la cosa es que nos están advirtiendo de que empezamos a empeorar, y muchos médicos y enfermeros advierten de que nos va a atender Rita la cantaora, que ellos han enterrado a compañeros y están hartos de trabajar como fieras para que un buen número de mermados necesite imponer su puñetera libertad a costa de la vida de los demás.

Es extraño, pero los muertos del coronavirus pesan poco en la conciencia anestesiada de los unineuronales a los que todo da lo mismo. Pero esto, tristemente, continúa. Si me cuido, te cuido. Si te cuidas, me cuidas. Y eso es vivir.

(Imagen de Gerd Altmann en Pixabay)

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