La mañana de ayer quedará grabada para siempre en la memoria del San Roque de Lepe. Antonio, el querido utillero del club durante décadas, recibió el homenaje que llevaba años mereciendo.
Antes del encuentro, jugadores, cuerpo técnico y toda la afición se unieron en un aplauso cargado de emoción, respeto y gratitud, reconociendo su entrega y dedicación a lo largo de tantos años.
Como símbolo de su legado, el nombre de Antonio ya luce en el pasillo de vestuarios, ese rincón que fue su segundo hogar y donde siempre se respirará su presencia y compromiso con el equipo.
Desde el club expresan su agradecimiento: “Gracias, Antonio, por cada día, por cada detalle, por cada gesto. El San Roque siempre será tu casa”. Un homenaje que refleja cómo la labor de quienes trabajan detrás de escena también deja una huella imborrable en la historia de un club.