A menudo los políticos están en la diana de las críticas y/o acusaciones. Algunas con razón y otras no tanto. Y a veces se nos olvida que detrás de ellos y ellas está la persona, el ser humano. La tragedia de Adamuz, que de forma tan directa nos está afectando a la provincia, ha provocado una sensación de angustia e impotencia en muchos de los alcaldes onubenses. Y ello se ha puesto de manifiesto cuando alguien, como la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, se derrumba cuando intervenía tras el minuto de silencio, o con la carta que Manuel Barroso, regidor de Cartaya, ha escrito en sus redes:
"El 2025 nos dio bastante fuerte. Muchas familias de Cartaya lo pasaron mal por temas duros que aún pesan. Yo solo pedí, como uno más, que este 2026 fuera un poco más amable con todos.
Y llegó el accidente del tren. No hubo víctimas de nuestro pueblo, y eso lo agradezco de corazón, pero duele igual. Porque en ese Alvia iban personas de Huelva, de Punta Umbría, de otros sitios cercanos. Amigos, conocidos, familiares de amigos. Familias rotas de golpe. Niños que se han quedado sin padres, sin hermanos. Esas cosas no se entienden. Uno se pregunta por qué justo ahora, por qué así.
No lo escribo como alcalde. Lo escribo como Manuel, que también ha sentido este año impotencia y tristeza, y que tampoco entiende por qué pasan estas cosas.
Solo quería deciros que estamos aquí. Para lo que necesitéis: un rato hablando, una mano, lo que sea. No estáis solos. Vamos tirando como siempre, juntos.
Y una cosa más, personal: a Rocío, nuestra vecina que está luchando ahora mismo en la UCI... Aguanta fuerte. Todo Cartaya está contigo, pensando en ti cada minuto, pidiendo que salga todo bien y que vuelvas pronto a casa con nosotros. Eres dura, lo sabemos, y aquí te esperamos con los brazos abiertos. Vas a salir de esta. Fuerza, corazón.
Aunque sabemos que estamos para todas las familias, especialmente para las que han perdido a un ser querido en este accidente, el dolor es de otra dimensión. Con ellas hay que ser aún más sensibles, más cuidadosos con las palabras y con el silencio.
Solo podemos acompañarlas en la medida de lo que ellas permitan, con todo el respeto y el cariño que se merecen. Un abrazo de verdad".