¿Dimitirá Casado tras llevar al PP al descalabro?

Es la pregunta -y la afirmación- que hacen 24 horas después de cerrarse las urnas este domingo simpatizantes y militantes del PP tras la derrota histórica que supone perder, nada más y nada menos, que 3,7 millones de votos y 71 escaños en las últimas elecciones generales.

Y es que, hasta ahora, la dirección nacional del partido se ha limitado prácticamente a pedir otra oportunidad.

El secretario general, Teodoro García Egea, ha comparecido este lunes en la sede de la calle Génova para volver a reconocer que los datos son "muy malos", dejar la autocrítica para la reunión del comité ejecutivo convocado para este martes pero, sobre todo, para reclamar tiempo.

El número dos del presidente insistió en que la nueva dirección solo lleva 9 meses al frente del partido, que ha sido la primera vez que Casado encabeza la candidatura a la presidencia del Gobierno y que los demás eran repetidores y acumulaban hasta 3 y 4 carreras fallidas.

Pero estas explicaciones no convencen demasiado a simpatizantes y militantes que coinciden al señalar "errores de bulto" a lo largo de la campaña. Entre ellos se encontraría el asumir postulados extremistas abanderados por otras formaciones.

Un problema añadido es que estos malos resultados, los peores en la historia del PP, llegan a las puertas de unas difíciles elecciones municipales y autonómicas.

Por eso, y aunque por la cabeza de algunos en el entorno del PP de Madrid pasa la idea de formar una gestora, no parece que vaya a registrarse ningún movimiento al respecto antes de los comicios del 26 de mayo.

Algunos van más allá e incluso apuestan por la refundación del partido y citan como ejemplo de la gravedad de la situación el hecho de que los populares han desaparecido en Euskadi, donde el propio responsable de la campaña electoral, Javier Maroto, no ha conseguido escaño.