En 2015 la candidatura de Gabriel Cruz anunciaba su plan para arrebatar la alcaldía de la capital al PP a través de un decálogo de medidas que firmó ante notario junto a toda su candidatura. "Queremos ir más allá y nos comprometemos a suscribir un decálogo ético en el ejercicio del gobierno municipal" contaba Cruz ante los medios de comunicación.
A día de hoy todavía resuenan los ecos de aquellas medidas entre las que se encontraba su compromiso de no estar “más de ocho años” como alcalde a pesar de que en las últimas elecciones municipales Cruz pretendía optar a un tercer mandato incumpliendo una de las medidas firmadas.
Asimismo, el decálogo de medidas imponía que “ninguno de los concejales podría ostentar otro cargo público de elección directa”, pero el propio alcaldable es diputado nacional a la vez que concejal en el Ayuntamiento de Huelva. Un nombramiento con el que incluso quería condicionar la convocatoria de plenos municipales para compaginar ambos cargos.
En el decálogo también se recogía que los concejales que perciban remuneración económica del presupuesto municipal tendrán dedicación exclusiva y no podrán tener otra responsabilidad pública o privada ni percibir ingresos complementarios. En este caso, el exalcalde no tiene dedicación exclusiva a nivel municipal al ser incompatible con su dedicación en el Congreso pero percibe la dieta correspondiente por asistencia a plenos.
Por último, también añadía que los concejales del PSOE harían públicas sus agendas para hacer "visible con quienes nos reunimos y los temas que tratamos". A día de hoy tampoco están visibles sus agendas.
El código ético fue firmado por la candidatura que le acompañó en 2015 entre los que se encontraban además de Cruz los actuales concejales Manuel Gómez Márquez, María José Pulido Domínguez, María Teresa Flores Bueno y Luis Albillo España.