"Podrás ser un macho alfa, pelo en pecho, un gladiador, barba de leñador, voz de espartano... Pero si mi hija me quiere poner una diadema y decirme que soy una princesa... Me la pongo y punto". Así lo ha dejado escrito el alcalde de Cartaya, Manuel Barroso, en su perfil de Facebook, donde en menos de 24 horas, ha logrado más de 300 interacciones.
Dirán algunos lectores que este gesto no es noticia. Y tal vez tengan razón, pues no deja de ser una anécdota, curiosa, como las muchas que traemos a esta sección.
Pero se trata de algo que viene a humanizar la imagen del político, ese 'oficio' tan devaluado últimamente y que necesita de este tipo de anécdotas.
Por cierto, no es la primera -ni seguro que será la última- en la que Barroso se remanga -como un ciudadano más- y se lanza a ayudar, colaborar o lo que haga falta a la hora de solucionar un problema.
"Me encanta. Esta es la actitud", dice una lectora de dicha red en uno de los comentarios que ha suscitado la imagen de Barroso 'vestido' de 'princesa'.