La sanidad pública andaluza afronta desde este lunes 16 de marzo una nueva semana de huelga médica convocada contra el Estatuto Marco impulsado por el Gobierno. Más de 30.000 facultativos y médicos residentes del Servicio Andaluz de Salud (SAS) están llamados a secundar los paros que se prolongarán hasta el viernes 20 de marzo.
La convocatoria llega después de una primera semana completa de huelga celebrada el pasado mes de febrero que tuvo un importante impacto en la actividad sanitaria. Según los datos facilitados por la administración andaluza, aquella movilización provocó la suspensión de casi 300.000 actos asistenciales en toda la comunidad autónoma.
En concreto, se cancelaron 299.430 actuaciones sanitarias, de las cuales 177.281 correspondieron a Atención Primaria y 122.149 a la atención hospitalaria. En los hospitales andaluces se vieron afectadas consultas externas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas programadas.
El conflicto está relacionado con el nuevo Estatuto Marco que prepara el Ministerio de Sanidad y regula las condiciones laborales de los profesionales sanitarios del sistema público. Los convocantes consideran que la propuesta no responde a las reivindicaciones del colectivo médico.
Entre las principales demandas del sector se encuentra la creación de un estatuto específico para los facultativos, la apertura de una mesa de negociación propia para la profesión médica y una clasificación profesional que tenga en cuenta el nivel de responsabilidad y cualificación del colectivo.
También reclaman una regulación de la jornada laboral que limite los excesos horarios y mejore las condiciones económicas de las guardias médicas, una de las cuestiones que genera mayor malestar entre los profesionales.
Para garantizar la asistencia sanitaria durante los días de huelga, el Servicio Andaluz de Salud mantiene unos servicios mínimos similares a los de la primera convocatoria. En Atención Primaria se priorizará la atención urgente, mientras que en los hospitales se mantendrán los servicios equivalentes a los de un domingo o festivo.
Esto implica que continuarán garantizadas las urgencias hospitalarias, los partos, la atención en unidades de cuidados críticos y las pruebas diagnósticas urgentes. También se mantendrán tratamientos imprescindibles como diálisis, radioterapia, quimioterapia o intervenciones oncológicas que no puedan aplazarse.