De acuerdo con informaciones del consistorio, el portavoz socialista, Miguel Espina, habría explorado contactos con el portavoz de VOX en el Ayuntamiento, José Joaquín De la Torre. Solo la posibilidad resulta sorprendente, porque el propio PSOE lleva años proclamando en toda España que cualquier pacto con VOX es inasumible, incompatible y políticamente imposible.
La pregunta surge sola: ¿cómo es posible que en un municipio se plantee lo que el socialismo considera inviable en todo el país? ¿Va a ser este el único rincón donde se intente lo que en cualquier otro lugar sería impensable?
El contexto electoral explica mucho de lo que ocurre hoy. En 2019, la agrupación independiente Ilusióna ganó con 9 concejales frente a los 6 del PSOE, que además perdió cuatro representantes. En 2023, la distancia no se redujo: Ilusióna subió hasta 11 mientras el PSOE volvió a caer hasta 4, perdiendo apoyo incluso durante el mandato.
Y esa pérdida de respaldo no puede entenderse al margen de la estrategia política seguida. En la anterior legislatura, los pactos transversales y maniobras para gobernar sin una mayoría clara generaron rechazo social y desgaste electoral. Cuando un partido transmite la sensación de priorizar el poder por el poder, los ciudadanos suelen responder en las urnas. Y en este caso lo hicieron: retirando confianza elección tras elección.
Los resultados dibujan así una realidad política evidente. El actual gobierno municipal responde al voto ciudadano y a una mayoría clara. Por eso, cualquier intento de alterar ese equilibrio mediante pactos improbables abre una cuestión de fondo: hasta dónde está dispuesto a llegar el PSOE local con tal de arrebatar la alcaldía a Paco Bella, sabiendo que en las urnas la victoria se ha demostrado inalcanzable. Cuando el poder no llega por la vía electoral y se busca en los despachos, la ciudadanía inevitablemente se pregunta si el objetivo es gobernar para el pueblo o simplemente gobernar.
De acuerdo con fuentes del Ayuntamiento, a muchos vecinos les cuesta entender además que Miguel Espina Bejarano parezca no haber aprendido de los resultados electorales ni del mensaje que han transmitido las urnas. La impresión que se extiende es la de un dirigente cada vez más encerrado en la lógica del poder, dispuesto a intentarlo todo pese al rechazo social que ya han mostrado los votantes.
Desde VOX, además, se habría descartado cualquier acuerdo, negando contactos tanto con el PSOE como con concejales no adscritos. Una negativa que refuerza la paradoja: ni siquiera quienes serían necesarios para esa operación parecen dispuestos a dar el paso.
En política municipal, la coherencia no es un eslogan. Es la base de la credibilidad. Y cuando se cuestiona, lo que está en juego no es solo una estrategia de poder, sino la confianza entre los vecinos y sus representantes.