El lanzamiento indiscriminado de petardos o cohetes a cualquier hora del día y la noche en la provincia de Huelva se está convirtiendo estas Navidades en una auténtica "tortura" para personas con trastorno del espectro autista, mayores, bebés y animales de compañía.
De nada sirve que algunos ayuntamientos hayan publicado bandos en los que se prohíbe la venta y el uso de productos pirotécnicos salvo que exista autorización expresa por parte de la Delegación del Gobierno.
¿A cuantas personas se ha sancionado por incumplir la normativa al respecto?
Hasta El Avispero llegan quejas de vecinos de diversos municipios de la provincia en los que tienen que soportar los estruendos de este tipo de material explosivo incluso ya entrada la noche y, en ocasiones, de madrugada.
Desde diversas localidades algunos vecinos lamentan como el alcalde o alcaldesa "miran para otro lado" y que el problema "que se les va de las manos".
A este respecto algunos consideran que "tal vez habría que actuar en consecuencia cuando lleguen las elecciones municipales".
"No merece mi apoyo un alcalde o alcaldesa que no vela por el bienestar de todos los ciudadanos y que permite que algunas personas vivan estos días con un auténtico calvario", señala un lector que sufre las consecuencias del lanzamiento de petardos y cohetes "que parecen auténticas bombas" cerca de su domicilio.
Y es que, divertirse incumpliendo la normativa y pese a molestar al vecino, en nuestra tierra sale muy barato. Más que barato, sale gratis.