Carta a Miguel Carcaño

Ahora que ha pasado la Semana Santa, haz un poco examen de conciencia y piensa en el calvario y viacrucis continuo de una familia, la familia Del Castillo Salanueva.

Si yo creo que en algún momento has estado a punto de sacar a la luz eso que te oprime tanto.

Me imagino que tendrás psicólogos en la cárcel que te harán ver que el ocultar una verdad hiere mortalmente, físicamente y psíquicamente y te anula como persona, como ser individual y tú sabes que tú solo vivirás tu vida y no las vidas de otros.

Piensa si fueras hermano de Marta o hijo de sus padres, ponte en su lugar y empatiza con el sufrimiento de horas, días y años.

Es demasiado fuerte el dolor de una pérdida como para sumar la desorientación de no ubicar un cuerpo al que llorar y llevar flores y decirle un adiós que se merece.

Escúchame no como psicólogo sino como persona que ha olvidado su profesión centrándose en el ser humano, en sus traumas y carencias afectivas desde niño como en una especie de síndrome de Estocolmo que apoya y defiende al que agrede física y psíquicamente pero que no se ve o no quiere verse.

Eso es un falso amor, una pseudoprotección que nos aniquila individualmente.

Y yo me pregunto dónde está tu ego, tu yo porque sólo tú estás en la cárcel sabiendo que hay más culpables.

A ellos no les importó que tú, solo tú estés entre rejas y yo me pregunto qué es lo que te hace callar, que es lo que temes.

Las prisiones de la mente y del alma tienen peores barrotes que las cárceles.

Tu vida es tuya, muy tuya y nunca de los demás porque no eres marioneta ni muñeco sino que eres un ser humano.

Y no quererse a uno mismo sino actuar en función de los demás es patológico. Si uno no se respeta a sí mismo, los demás no lo respetarán.

Créeme lo que te digo y libera tu conciencia y tendrás tranquilidad y libertad.

Las amenazas están en tu mente más que en los demás. Acción y reacción, dos palabras íntimamente unidas, inseparables y garantía de éxito.

La verdad nos hará libres y eso tienes que adentrarlo mentalmente y no sólo te aliviará a ti sino también el sufrimiento continuo de una familia, la familia del Castillo Salanueva.

Tu alma y tu mente se liberarán de cadenas y prisiones.

Si alguna vez quieres hablar conmigo me ofrezco para ayudarte a vencer tus miedos y para que des respuestas y saques a la luz eso que te hiere y pesa tanto incluso antes de la muerte de Marta. Cuanto antes lo hagas mejor y no importa el tiempo haya pasado.

Corta, aniquila todo lo que destruye la verdad. Mis consejos no son suficientes porque tú eres el que debes hacerlo y ponerte una vez nada más en el lugar de Marta del Castillo y una familia que la adoraba.

Verás todo muy claro. No tardes.