Almonte, ¿Qué pasa? El hilo y la madeja

(Firma: Aníbal Domínguez)

Escribió Federico: “Que muerto se quedó en la calle / que con un puñal en el pecho / y que no lo conocía nadie.” No era madrugada, era noche; y no se quedaron en la calle con un puñal en el pecho. Se quedaron en su casa, bañados en sangre, y los conocía todo el pueblo. Asistimos a espectáculos que rozaban el blanco y negro de historias muy viejas, muy truculentas, muy oscuras.

Miguel Ángel Domínguez y su hija María murieron a causa de más de ciento cincuenta puñaladas. Un hombre joven y una niña de ocho años. Y, según dicen, nadie vio a nadie, ni nadie oyó gritos, ni nadie, qué pena, se encontró con el asesino cuando salía de la casa, que si supo limpiarse las manchas de sangre de sus víctimas, no podría, ni con estropajos de acero, limpiar de sus ojos la imagen de salvaje asesino.

No puedo pensar mal de Almonte, pero si hay silencio que pudiera ser cómplice, y mentiras o medias verdades sobre el cuchillo, ¿tenemos que pensar que a una parte de Almonte le dolería mucho que se descubriera al asesino de dos de los suyos? Sería un horror. Y si es así, ¿sabe Almonte quién es? … Le pregunto al noble pueblo almonteño: Almonte, ¿qué pasa?

Estas sabias palabras fueron escritas por un reputado articulista andaluz, Antonio García Barbeito hace justo un año y no nos vuelve a situar en el mismo sitio de los hechos, sino en un lugar todavía peor, ya que, con lo que tuvimos que sufrir el viernes en los juzgados de La Palma, el escrito de Antonio García Barbeito viene a resucitar los malditos demonios del asunto del cuchillo, que con tanta estratagema, juego sucio, silencios impuestos, mentiras inducidas, cambios de declaraciones bajo presión, se ha convertido en una SOMBRA OSCURA, NEGRA Y ENDIABLADA que alguien en concreto tiene la imperiosa necesidad de que se mantenga el foco lejos de su persona.

Este maldito, asqueroso y nauseabundo asunto del cuchillo bajo la pestilente gestión del anterior equipo de Gobierno, provocó que mil personas se concentraran a las puertas del Ayuntamiento para exigir responsabilidades políticas en una manifestación histórica: el pueblo pidiendo la dimisión de sus máximos mandatarios públicos.

Lo nunca visto. Y el asunto del cuchillo contribuyó sobremanera a desterrar del poder político municipal y orgánico del PSOE a sus dos máximos exponentes.

Las urnas hablaron. Tuvieron que pagar un precio alto.

Ha pasado un año y volvemos a estar en un punto aún peor a tenor de lo que sufrimos el viernes. Yo me pregunto: ¿quién está manejando los hilos para que alguien llegue a decir negro cuando siempre dijo blanco? ¿Quién tiene tanto interés en imponer silencios e inducir cambios de declaraciones? ESTAMOS HARTOS. No podemos aguantar más sinvergüencerías de esta calaña. El asunto del viernes está ya en manos de la Guardia Civil y llegará a manos de la jueza.

Este hilo que anda suelto nos va a conducir el solito a desenredar la madeja, porque la madeja del cuchillo tiene que ser bastante gorda para que aquí alguien se convierta en ciega de la noche a la mañana.