Mi tristeza derramada

La mina siempre será mi universo -bello y puro-, pero tras ese río una historia se derrama; la de los míos y la de muchas personas de La Zarza. Gracias a Manuel Garrido, Carmen Palanco, Charo Ferro, Pazki Rengel y a Juan Ruiz.

“Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en el mar

que es el morir”

(J. Manrique Coplas a la Muerte de su padre, 1477)

A mi madre

Se derrama una tristeza

y ya es coral exaltada.

Baja ahora por el río

abrazándose a sus aguas,

se me desborda la pena;

no sé cómo sujetarla.

Tampoco el marino puede

llevar a puerto su barca

en mitad de una tormenta

que ante su proa se levanta.

Cuenta al mundo que te quiero

como un gozo en cada alba

para que la hierba crezca

en tus orillas roturadas,

y broten las amapolas

en esta tierra metálica.

El torrente de la herida

es carne, sudor y lágrimas

de los hijos que son sangre

que a la sangre llaman.

Es una novia sin corona

de azahar, sin velo y con ansia.

mina-charo-ferro

Cuenta al mundo que te miro

que contigo está mi infancia,

que en el vaivén del columpio

se mece un ángel de plata.

Cuenta al mundo que te oigo

como un leve roce de alas,

como el tallo recién roto

en el jardín de la plaza,

como a los niños que juegan

en los jardines y terrazas.

En tu amarillo paseo

siento el aire cuando pasa,

la primavera enmudece

en los susurros del agua.

Los metales son mi música

e inerme la mina calla.

Cuenta al mundo que muero

porque no puedo salvarla,

soy materia sobre el río

soy tristeza derramada.

(Texto: Patricia Chapela / Fotos: Juan Ruiz y Charo Ferro)