Entrevista: Mariola Luengo, 40 años de pasión por la Semana Santa onubense

  • Entrevista a Mariola Luengo, cofrade y hermana de La Sagrada Cena desde hace 40 años, habla sobre el papel de la mujer en Semana Santa y la importancia de crear afición entre los más pequeños

Mariola se sienta en la mesa del bar y se enciende uno de sus cigarrillos. "El negro es el color de mi vida; a mi marido le dicen el negro, mi hábito es negro y fumo tabaco negro", cuenta. Su tono de voz firme y la calidez que desprende podrían hacer que cualquiera quisiera saber más sobre cómo ven sus ojos la Semana Santa onubense.

Para su propia sorpresa, su pasión por la Semana Santa no viene de la cuna. "En mi casa no se vivía la Semana Santa. Mis padres no eran cofrades, pero yo veía algunos pasos y pasaba las vacaciones en Sevilla con mi tía".

Mariola nació en Huelva aunque se crió en Valdelarco, municipio de la serranía de la provincia onubense. Algo más mayor, se mudó a la capital donde comenzó a interesarse aún más por el mundo cofrade. En el colegio, asistía al coro escolar que se acabó fusionando con el de la Hermandad de La Sagrada Cena y, poco después, entró en ella para no volver a salir. "Han pasado 40 años y aún sigo enamorada de la Semana Santa como el primer día".

A Mariola le gusta definirse como "un híbrido entre coquina y castaña" por su infinito amor por la provincia de Huelva, aunque si le hablas de Sevilla se le eriza la piel y nombra una larga lista de monumentos que, a su juicio, son "los más bonitos del mundo".

Fue la primera mujer pregonera en las fiestas de San Sebastián en el año 2019. Su cara ya se había hecho visible tras algunos actos anteriores pero fue después de ser presentadora de Nacho Molina en 2018 cuando le propusieron que hiciera el pregón del año siguiente.

Durante el acto, celebrado en el patio del Gran Teatro de Huelva, Luengo cuenta que en su cabeza solo existía el reto de hacer que la gente disfrutara y "transmitir su amor por Huelva". Así, comenta que lo vivió "con muchísimos nervios, como se viven todos los pregones, pero una vez que bajas del atril y te relajas se convierte en un recuerdo muy bonito y emocionante", dice mostrando algunas fotos.

Además de la Semana Santa, Luengo tiene otras muchas pasiones entre las que destacan los gorriones o los niños y niñas. Tanto es así que no hay padre o madre con hijos que pase por la plaza y no se acerque a saludar a Mariola: "¡Hola Alba!, ¿ya estás buena?" ¿vas de paseo con papi? yo terminé ayer de dejar las cosas preparadas". 

Que no engañe su calma, Luengo es de esas mujeres que sabe lo que quiere y lo pelea. Contundente, afirma que "las hermandades no dejan de ser el reflejo de la sociedad en la que vivimos. No somos entes aislados al igual que pasa en los deportes o en otros trabajos. Nosotros somos la sociedad que somos y, como pueblo, aún nos queda mucho que avanzar".

"A cualquier mujer nos cuesta más trabajo demostrar lo que somos y se nos analiza hasta la ropa que llevamos puesta". Fiel defensora del papel de la mujer en el mundo cofrade y, junto con "4 locas más, muy amigas y muy cofrades", Mariola Luengo ha creado La Peineta, mesa redonda en la que se reivindican los derechos de la mujer en la Semana Santa y que cuenta con todo tipo de invitados del mundo cofrade.

"Si metes la pata se te mide por doble rasero, un hombre mete la pata y somos más flexibles. Te dicen cosas que a un hombre nunca le dirían. Yo no he escuchado criticar la corbata de un señor, sin embargo, el traje de las pregoneras sí que suele dar mucho que hablar". Aunque Mariola dice haber visto un gran avance puesto que hasta hace no muchos años, había hermandades de Huelva en las que las mujeres "no podían votar, no podían salir de nazareno y si lo hacían solo podían llevar cruces" ha notado un descenso en el número de mujeres dentro de las juntas de gobierno de las hermandades.

Además, asegura que "la vida cofrade es incompatible con la vida familiar". Mientras que la primera se hace a partir de las ocho de la tarde, los padres y madres con niños pequeños dedican esas mismas horas —cuando salen de trabajar— a la ducha y la cena de los hijos e hijas.

No es oro todo lo que reluce: ser cofrade y estar dentro de una hermandad consiste también en trabajar en equipo y dedicarle muchas horas de tu año a la pasión por la Semana Santa. "Para poner cosas nuevas y que se vean bonitas hay que poner muchos lomos y muchas hamburguesas en las Colombinas", dice Luengo. 

Con el objetivo de dar a conocer el trabajo de las cofradías y que los niños y niñas de Huelva crezcan dentro las mismas, Mariola comenzó hace 15 años a impartir talleres para los más pequeños. "Eso es, después de fundar mi familia, lo más bonito que he hecho. Llevo 15 años con ello y muchos se han quedado dentro de la hermandad, de otros grupos o en mayordomía". Dentro del taller, que se imparte dos sábados al mes, se hacen actividades relacionadas con la Semana Santa y con la religión

La vida de la hermandad supone trabajar duro e invertir tiempo, por eso, Mariola cuenta la importancia de hacer que los niños vean todo lo que hay detrás de la gran semana onubense. "Se me ocurrió hacer esto porque si tu sales de nazareno, llegas el Domingo de Ramos y está todo perfecto. Te vas a tu casa y se queda todo sucio pero al año siguiente vuelve a estar reluciente. No hay ninguna varita mágica, hay gente que invierte muchas horas limpiando todo aquello". Para eso, se ha encargado además de llevar a sus talleres todo tipo de oficios de la Semana Santa, desde aguaores hasta encendedores de velas. 

Con la serenidad de alguien que apuesta y gana, Mariola cuenta que su deseo era "que los niños entendieran que somos todos un puzle y que cada pieza es necesaria. Sin el trabajo en equipo, la Semana Santa no es nada. Ese era mi sueño y está cumplido con creces".