Desde el año 2020 la Asociación “El Burrito Feliz” patrulla sin descanso por las carreteras onubenses intentando evitar desgracias como la que, finalmente y a pesar de sus avisos en medios de comunicación, se ha producido con la muerte de la joven Fuente Clara Cabrera.
Su esfuerzo de retirada de animales de la vida pública se ha traducido, según informan desde la asociación, en un "absoluto desinterés por parte de las instituciones de la provincia".
Es un domingo de verano, hace un calor tremendo, y la Asociación EBF-Doñana recibe una llamada de la Policía Municipal del pueblo de Gibraleón. Les informan de que un poni, con una cuerda que le aprisiona el cuello, deambula libremente por una carretera, en ese momento repleta de vehículos que regresan de una jornada de playa.
El peligro de accidente es inminente y la Asociación se pone de inmediato en marcha con su vehículo y remolque de rescate. En menos de una hora el poni, que no cuenta con el microchip de identificación obligatorio, ya viaja con Cristina Mariño al volante del vehículo en dirección al Santuario Animal “Wendy Clements” de Chucena.
Luis Manuel Bejarano, presidente de la Asociación EBF-Doñana manifiesta que esta situación ha resultado exitosa "gracias a la plena dedicación de los policías municipales de Gibraleón". Policías que, aún habiendo finalizado su horario de servicio, han recogido al animal y lo han retenido hasta la llegada del equipo de rescate.
Y es que, según Bejarano, resulta llamativo cómo algunos ayuntamientos, como el de Gibraleón y sus fuerzas del orden, se involucran plenamente para evitar desgracias personales, mientras que otros Consistorios, sencillamente, llevan años eludiendo cualquier control o responsabilidad ante los animales sueltos en sus términos municipales.
Luis Manuel Bejarano llevaba años avisando de la posibilidad de que se produjera un accidente mortal por culpa de los cientos de quinos que viven a su "libre albedrío" en los pueblos de Huelva, ante la total dejadez de alcaldes y propietarios
Al poco tiempo, es el Ayuntamiento de la ciudad de Huelva el que requiere la actuación de EBF para gestionar el rescate de un burrito que ha aparecido abandonado en plena ciudad. De igual forma las voluntarias de EBF acuden a la ciudad para trasladar el animal al Santuario y evitar, que su presencia en la vía pública, pueda producir un accidente grave.
Bejarano informa que este es el día a día en la Asociación y que lleva cuatro años trabajando, sin descanso, para intentar evitar lo que al final ha acabado produciéndose: la muerte de una joven al chocar su vehículo con dos mulos sueltos por las carreteras.
EBF llevaba años, de cadena en cadena de radio, realizando una campaña informativa para que los entes políticos onubenses se involucraran en poner fin a la lacra, endémica de esta parte de España, que consiste en tener sueltos, y a su libre albedrio, a cientos de equinos, caballos, mulos y burros principalmente.
Para Luis Manuel Bejarano, el problema principal es "el asombroso absentismo, principalmente de los alcaldes y alcaldesas, que no se atreven a controlar el problema, aun conociendo plenamente a las personas propietarias de equinos que llevan a cabo estas prácticas".
Una especie de “Paternalismo Electoral”, término acuñado por Luis Bejarano, que les lleva a no involucrar a sus Policías Municipales en la acción, que es plena responsabilidad de los alcaldes, de controlar los microchips en equinos que pertenecen a vecinos de su municipio, así como prohibirles tenerlos sueltos. Además, en muchas ocasiones a estos caballos y mulos, se les traban las dos patas delanteras con lazos, práctica totalmente prohibida por la Ley de Protección Animal pero que se observa a diario en estos pueblos sin que nadie se decida a poner fin a la situación.
La excusa de los infractores consiste, normalmente, "alegar que su economía no les permite comprar pienso o heno a sus animales y que se ven en la obligación de tenerlos sueltos para que coman en el campo".
Para la asociación el principal problema consiste en un "paternalismo electoral" que lleva a los alcaldes a no comprometerse, ni querer molestar, a los vecinos de su pueblo. Una, presunta, práctica que pone en peligro la vida de conductores inocentes
Manifiestan su pesar a José Antonio Cabrera, padre de la joven fallecida y reseñan que el equipo de EBF-Doñana no se desanimará y seguirá insistiendo en sus patrullas, a pesar de que todos los gastos son asumidos por ellos mismos y que no reciben, prácticamente, ningún tipo de apoyo de instituciones andaluzas.
Aunque comentan que "no tienen muchas esperanzas de ver atendida su petición", la Asociación “El Burrito Feliz” va a solicitar una reunión de urgencia con la Delegación de Agricultura de la Junta de Andalucía y con la Diputación de Huelva, para trazar una línea de actuación que ponga freno a una situación que ya ha creado alarma social.
“Si con nuestro esfuerzo logramos salvar, aunque sea una sola vida como la de la joven Fuente Clara, nos daremos por satisfechos, pero reconozco que algunas veces dan ganas de tirar la toalla observando la actitud de los responsables políticos de la provincia”, concluye Luis Bejarano.


