La XXXI Regata Oceánica Palos–La Gomera partió este sábado 30 de agosto desde aguas de Punta Umbría, donde decenas de embarcaciones de recreo arropaban a los siete veleros que afrontan la travesía de 750 millas náuticas hasta la isla canaria. En total, 65 tripulantes emprendieron una aventura que evoca la gesta colombina y que cumple, en esta edición, 40 años de historia.
Tras el pistoletazo de salida, la flota realizó su primera maniobra hasta la boya de desmarque de El Rompido antes de enfilar el Atlántico. La escena, acompañada de aplausos y vítores desde la costa, simbolizó una vez más el hermanamiento entre Huelva y La Gomera a través del deporte y la memoria histórica.
El diputado de Deportes de la Diputación, Juan Daniel Romero, destacó la ilusión con la que parten las tripulaciones, subrayando además que la regata recupera este año su nombre de origen. “Se nos presenta un día espectacular, con una previsión de viento inmejorable. Ojalá podamos vivir una travesía rápida y segura, y quién sabe si con récord incluido”, expresó.
Desde el Cabildo Insular de La Gomera, el consejero de Deportes, Guillermo Medina, recordó que se trata de la única regata oceánica que se celebra actualmente en España, y que “recibiremos a las tripulaciones con los brazos abiertos” tras una prueba que considera “consolidada y emblemática”.
Por parte del Real Club Marítimo y de Tenis de Punta Umbría, su presidente, Luis Marquínez, avanzó que las expectativas “son muy altas”, gracias a la meteorología favorable, y celebró que la cita siga siendo “puente de unión entre la provincia de Huelva, Palos de la Frontera y las Islas Canarias”.
La Junta de Andalucía también quiso respaldar la salida a través de su delegada de Cultura y Deportes, Teresa Herrera, quien puso en valor la combinación entre naturaleza, historia y competición náutica que encierra la regata.
En la despedida participaron igualmente representantes del Puerto de Huelva y distintas autoridades provinciales, que subrayaron la dimensión internacional de un evento que ha trascendido lo meramente deportivo para convertirse en símbolo de identidad y proyección cultural.
Cuatro décadas después de su nacimiento, la Regata Oceánica Palos–La Gomera vuelve a hacerse a la mar con un mismo objetivo: tender puentes entre dos orillas hermanadas por la historia y el océano.