Este salto, que sitúa a España entre los mercados más dinámicos de la eurozona, refleja dos factores.
Por un lado, los inversores minoristas buscan proteger su poder adquisitivo en un momento de inflación persistente. Por otro, crece el número de empresas que pagan a autónomos en stablecoins, reduciendo costes de cambio. La mitad de los holders nacionales entrevistados en 2024 afirma que no utiliza cripto solo como reserva de valor.
También las emplean para pagos puntuales, como compras de productos electrónicos y recargas de transporte, según un estudio de la consultora Funds Society. Por tanto, las criptomonedas con más potencial no se utilizan únicamente para especular. También son un activo para el uso diario.
Percepción institucional aún marcada por la cautela
A pesar de esta adopción acelerada, las instituciones financieras españolas siguen subestimando el interés de sus propios clientes. Un estudio paneuropeo realizado por Bitpanda Technology Solutions junto con zeb Consulting revela una diferencia de más del 30% entre la demanda real y la estimación hecha por los bancos.
En el caso de España, solo el 19% de las entidades de la Unión Europea ofrece actualmente algún servicio relacionado con cripto, un dato que incluye a los grandes bancos del país y queda lejos del 41% que se observa al analizar la oferta global de servicios financieros.
El temor reputacional sigue siendo una de las principales barreras. El Banco de España advierte que muchos inversores no conocen el nivel de protección asociado a tokens volátiles y pueden confundir rentabilidad pasada con seguridad futura.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) refuerza ese mensaje exigiendo que las campañas publicitarias sobre cripto se notifiquen con diez días de antelación, evitando piezas que presenten beneficios rápidos sin mencionar los riesgos asociados.
MiCA como punto de inflexión regulatorio
El próximo capítulo estará marcado por el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), cuya aplicación completa comenzará el 30 de diciembre de 2025. La norma obliga a plataformas y bancos a solicitar licencia ante la CNMV para custodiar o intermediar activos digitales, introduciendo requisitos de capital y gobernanza que buscan reducir fraudes y mejorar la transparencia.
Aunque algunos críticos temen que los costes de adaptación frenen la entrada de nuevos actores, directivos como Pablo Urbiola, de BBVA, ven en este texto una oportunidad para que los bancos participen activamente en el sistema cripto.
Anticipan, de hecho, la expansión del servicio de compraventa y custodia de bitcoin y ether para clientes españoles antes de que termine el año. Por ahora, la mayor parte de los actores tradicionales prefiere esperar.
Sin embargo, el vacío dejado por los incumbentes está siendo rápidamente ocupado por bolsas digitales que ya operan con registro temporal y comisiones competitivas, consolidando una base de usuarios leales. Si las instituciones no reaccionan, corren el riesgo de perder a toda una generación de clientes que considera la experiencia cripto tan intuitiva como la banca móvil.
Oportunidades para cerrar la brecha
El dinamismo del mercado ya sitúa a España entre los países que más mueven cripto dentro de la Unión Europea. Una estimación indica que el volumen de negociación superó los 60.000 millones de euros en el primer semestre de 2024, señal de que la demanda no es un fenómeno marginal, sino un flujo de capital que compite con productos tradicionales de inversión.
La brecha entre la oferta institucional y la demanda, sin embargo, sigue abierta. El estudio de Bitpanda + zeb señala que casi la mitad de las entidades financieras europeas planea recurrir a soluciones white label para acelerar su entrada en cripto sin tener que construir una infraestructura desde cero. En el mercado español, esta estrategia resulta pragmática.
Permite que los bancos ofrezcan servicios de compra, custodia y staking de activos digitales desde su propia aplicación, utilizando la tecnología de un socio especializado que ya cumple con los requisitos de seguridad y normativa. Incluso entre los actores tradicionales, ya se observan señales de cambio.
El BBVA, pionero al lanzar operaciones con bitcoin y ether en su banca privada, se prepara para extender el servicio a clientes minoristas en 2025, mientras que otras cajas regionales negocian acuerdos de integración mediante API.
Esto ocurre bajo presión competitiva, ya que las plataformas cripto-nativas han ganado una parte considerable del mercado entre jóvenes de 18 a 35 años, un público que valora un onboarding rápido y comisiones más bajas.
El marco regulatorio también está evolucionando para reducir la incertidumbre. Al establecer criterios objetivos, el legislador ofrece a las instituciones la seguridad jurídica que antes faltaba para lanzar productos sin miedo a sanciones futuras. Hay, no obstante, cuestiones que van más allá de la ley.
La adopción de la cultura blockchain exige formación interna, inversión en ciberseguridad y la incorporación de métricas de riesgo específicas para tokens volátiles o respaldados por stablecoins. Las entidades que subcontraten la tecnología, pero mantengan la custodia, deberán demostrar un nivel de transparencia equivalente al de los grandes custodios internacionales.