Esta mañana a muchos nos daba cierto reparo, o miedo directamente, salir a la calle. Escuchamos tanto ayer lo del aviso naranja, que traería lluvias torrenciales, granizo y fuertes tormentas que temimos lo peor. Al final, ha llovido poco y, por fortuna, no ha causado daños en la provincia de Huelva.
Venimos de una catástrofe como la ocurrida en Valencia, con más de 220 muertos y es lógico que las Administraciones públicas prefieran prevenir antes que curar.
Sin embargo, algunos no entienden que se hayan adoptado tantas precauciones o se haya creado un "alarmismo infundado" con el cierre de colegios, de las estaciones de ITV y el insistente llamamiento a no desplazarse por carretera si no era necesario. Nunca llueve a gusto de todos, que dice el refranero popular.
Es más, ya hay quien habla de que lo que hoy ha habido es en realidad un "confinamiento climático" y lamenta que, por ejemplo, los trabajadores relacionados con el campo onubense hayan perdido su jornal.
Si esto de las DANA´s es como dicen los expertos fruto del calentamiento global y estos fenómenos se producirán de forma periódica, convendría que las Administraciones se sentaran a buscar soluciones a quienes se encuentran viviendo o trabajando en zonas inundables así como legislar para evitar riesgos graves a aquellos que deben realizar desplazamientos por necesidad, entre otras muchas cuestiones.
Algo tendremos que hacer ante las situaciones extremas a las que no está llevando esto del cambio climático. O lo que sea.