He leído por ahí que José Luis Ruiz ha dicho que a Huelva se la conocía en Iberoamérica más por el Festival de Cine Iberoamericano que él creó junto a un grupo de locos y generosos aventureros que por lo que hizo Colón.
Y lo creo, porque sin José Luis el Festival no sería hoy, que cumple 50 ediciones, lo que es. Pocos recuerdan ahora que muy pocos creyeron en un principio en aquella idea que nació del Cine Club Huelva y que al segundo año ya contaba con invitados de la talla del propio Buñuel.
El empresario hotelero junto a un reducido grupo de personas supieron darle hace medio siglo al certamen la suficiente fortaleza como para que haya subsistido al manoseo de los políticos, la indiferencia del público y la desastrosa gestión de algunos de sus directores.
Esta semana, en la presentación de esta edición, Ruiz, desde las butacas del Patio de Bolas de la Casa Colón agradecía emocionado el intenso aplauso que los asistentes le brindaban.
El Festival hace ya tiempo que se convirtió en uno de los iconos de la cultura onubense y aunque hubo un tiempo que daba la impresión de que se le quería más en tierras iberoamericanas que en la que se parió, ahí está, gozando de buena salud.