8M | Cristina Mariño: "Hay que luchar para que las generaciones futuras encuentren en Doñana un lugar bello y lleno de vida"

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photo_camera Cristina Mariño, fundadora de Mujeres por Doñana

A Cristina Mariño le gustaría ver a Doñana como hace muchos años que no se ve: "todo naturaleza y vida". Es una mujer imparable: a sus 66 años está más implicada que nunca en la defensa del medio ambiente y de los animales, especialmente del lince ibérico, una de las problemáticas por las que lucha Mujeres por Doñana, la asociación que lleva coordinando desde su fundación hace tres años, "para que las generaciones futuras encuentren en Doñana un lugar bello y lleno de vida".

Sin ayuda de ninguna institución ni de ninguna administración, ella, junto a 25 mujeres más están luchando viento y marea contra la degradación de Doñana, "lo que me mueve día a día... Doñana es un parque que agoniza, nos duele decirlo, pero esa es la realidad".

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Cristina Mariño, fundadora de Mujeres por Doñana

Después de trabajar en el sector de la sanidad por más de cuatro décadas, decidió irse a vivir a la tranquilidad del campo para dedicarse "sólo a esto”. Pero ese “sólo” engloba un compromiso sin precedentes. Con los animales, con el medio ambiente y con Doñana, un paraje natural por el que hasta hace patrullas nocturnas de madrugada.

Mujeres por Doñana tiene entre manos muchísimos proyectos vinculados a la protección de este enclave natural. Uno de ellos es El Burrito Feliz, en la que se utiliza el animal en proyectos medioambientales donde se les da una actividad sin esfuerzo.

Por un lado están los burros bomberos, que ayudan a suministrar agua cuando se ponen los cortafuegos. Por otro, los burros limpiacostas que sirven de apoyo a la recogida de plásticos y basura que los voluntarios/as van encontrando en la zona del entorno de Doñana.

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Cristina Mariño en el Arroyo del Algarve

También recientemente este grupo de valientes mujeres ha denunciado la tala indiscriminada de chopos y de álamos en Hinojos. Y, en esa misma zona del arroyo, están protegiendo de su extinción a las chotocabras, unas aves que emigran desde África y que corren riesgo de atropellos constantes en la carretera. Cuando alguna de ellas resulta herida, rescantan a estas aves accidentadas, y vuelven a soltarlas a la naturaleza una vez recuperadas.

En verano, con los incendios, rescantan a los erizos que salen de sus madrigueras "con la ayuda de un perro que tenemos, Willow". Los llevan al santuario Wendy Clements en Chucena hasta que se recuperan, ofreciéndoles agua y comida.

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Cristina Mariño con el perro Willow rescatando erizos

El lince ibérico es otra de sus grandes luchas. Las escombreras, grandes montones de desecho que deposita la industria en Doñana, perjudican gravemente el hábitat de este animal en peligro de extinción. Mujeres por Doñana puso en conocimiento de esta situación al Seprona," y las escombreras desaparecieron rápidamente", frenando la continuación de esta práctica.

Finalmente, la asociación denuncia la falta de agua en Doñana: "se sigue sacando agua del parque y, por otro lado, no llega por la sequía, es una combinación perfecta para su muerte". Con la consecuente ausencia de animales que deciden emigrar a otros parajes: "No hay águilas, conejos, y las aves están cambiando el parque por otros lugares como Marismas del Odiel".

Para colaborar con la asociación, pueden mandar un correo a [email protected]; o llamar al teléfono 635024984. También cuentan con página de facebook y página web por el que se les puede contactar.

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