Sida, Ébola o COVID-19: enfermedades que surgieron en animales y llegaron hasta el humano

FIdel Astudillo
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El concepto “One health” —una salud—, que daba nombre a principios de los 2000 a una idea que llevaba más de un siglo echando raíces, es uno de los tantos intentos de los profesionales de la sanidad por recordarnos que el humano no es el ‘ombligo del mundo’. 

“Salud humana y salud animal están interconectadas entre sí y ambas interactúan con el ecosistema en el que conviven. Si descuidamos una, la otra se verá perjudicada”, cuenta Fidel Astudillo, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Huelva y del Consejo Andaluz de Colegios Veterinarios. 

De hecho, enfermedades como el Ébola, Sida o, más recientemente, la pandemia de la COVID-19, que azotó fuertemente a millones de personas, tienen origen animal. “Hasta el 75% de las enfermedades emergentes provienen de los animales y hasta el 60% de las enfermedades infecciosas que existen en personas son de este mismo origen”, afirma. 

Por suerte, de la propagación de las distintas zoonosis —enfermedades infecciosas de origen animal y transmisibles a los humanos— nos protege un fiel escudero que, en ocasiones, se encuentra en la sombra: el colectivo veterinario, cuya labor abarca la investigación, control y prevención de las enfermedades de origen animal, entre otras muchas. 

¿Qué es una zoonosis?

La zoonosis es una enfermedad infecciosa que padecen los animales y que es transmisible a humanos.

Desde el Consejo Andaluz del Colegio Oficial de Veterinarios, hemos puesto en marcha una campaña que pretende recordar que tanto la salud de los animales como la de las personas está en nuestras manos. Es fundamental conocer la existencia de estas enfermedades zoonósicas transmisibles a personas y visibilizar la importancia de tener profesionales que velan para que esas enfermedades no lleguen al humano. 

En esta campaña ponemos como ejemplo cuatro enfermedades. La primera es la rabia, que no se está presente por suerte en nuestra comunidad autónoma pero sí tenemos casos en las ciudades de Ceuta, Melilla y norte de África. También hablamos de la leishmaniosis, que se trata de una enfermedad que se transmite mediante los mosquitos, habitual en los perros —aunque también puede ser otro animal— y que parece estar en aumento. 

La enfermedad de Fiebre del Nilo Occidental que se transmite también a través de mosquitos y que, por desgracia, hemos tenido algunos casos hace un par de años incluso con resultado de muerte en personas sobre todo en la zona de la cuenca del Guadalquivir, en Sevilla. 

Por último, incidimos también en la salmonelosis, una enfermedad que todo el mundo conoce que tiene origen animal, se transmite por alimentos y causa distintos problemas gastrointestinales en las personas. 

Aunque hemos hecho hincapié en esas cuatro, son solo un ejemplo de una gran cantidad de enfermedades infecciosas que se pueden transmitir desde animales al humano y en las que los veterinarios trabajamos habitualmente para evitarlo, es prácticamente una de nuestras competencias habituales.

Nuestro trabajo principal en lo correspondiente a estas zoonosis va desde la seguridad alimentaria, con la prevención y control de estas enfermedades que son susceptibles de transmitir a las personas, hasta la gestión de ecosistemas para evitar estos desequilibrios por el cambio climático que sufrimos actualmente y, sobre todo, el control de movimiento de ganado y de especies invasoras que lo puedan transmitir. 

También realizamos una labor fundamental en la gestión de investigación, con el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas para evitar estas enfermedades. 

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¿Cómo afecta el cambio climático a la propagación de enfermedades de origen animal?

El cambio climático hace que algunas enfermedades que no se encuentran cercanas a nosotros, sobre todo a través de la transmisión vectorial tanto con mosquitos como con otros animales, se expandan desde estas zonas lejanas a nosotros a nuestro entorno. Esto es un ejemplo del concepto ‘One Health’.

¿Cómo prevenimos y detectamos estas enfermedades, concretamente, en perros?

Es primordial tener a nuestro perro —o cualquier otro animal— en un buen estado de salud, seguir las pautas de vacunación que diga el veterinario con los animales que tenemos en casa y realizar un seguimiento de la salud del mismo. 

Normalmente, si encontramos algún síntoma que pueda tener el animal habrá que llevarlo inmediatamente al veterinario, pero sobre todo seguir la pauta y el programa sanitario que se establezca.

Muchas veces, todas estas enfermedades son prevenibles mediante vacunas. Nuestra profesión es muy preventiva y eso quizás a veces nos castiga con el desconocimiento por parte de la población de nuestro trabajo. En el caso de la seguridad alimentaria con la salmonelosis, nosotros no curamos, nosotros prevenimos.

Síntomas que puedan ocasionar estas enfermedades en animales. 

En el caso de la enfermedad de la leishmaniosis, uno de los síntomas más característicos es que el animal puede empezar con problemas de piel: en la punta de las orejas, alrededor de los ojos, en la parte de las uñas, etc.

Tanto la leishmania como la rabia, ambas tienen vacunas y son perfectamente prevenibles. 

¿Qué papel juega el veterinario/a en la cura de estas enfermedades? 

Juega un papel imprescindible, desde el control y la salud de los animales hasta el control de los alimentos, el control de los establecimientos donde se realizan o se manipulan los alimentos para evitar que todas las enfermedades pasen a la cadena alimentaria o que los animales no las lleguen a contraer y que no se transmitan a personas. 

Por otro lado, trabajamos en el desarrollo de nuevas vacunas y medicamentos para prevenir las enfermedades. Por eso, nuestro lema es ‘salud de los animales, salud del pueblo, salud de las personas’.

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Caballo West Nile

La Ley 7/2023 (28 de marzo) de protección de los derechos y el bienestar de los animales entrará en vigor a partir de septiembre. ¿Qué cambios trae?

La ley se publicó en el mes de marzo, concretamente el 29, con lo cual entrará en vigor el 29 de septiembre. Nosotros, los veterinarios y veterinarias en general, no estamos del todo de acuerdo con ella. En primer lugar, porque no se ha tenido en cuenta a la organización colegial veterinaria para varias cuestiones y, por otro lado, porque consideramos que se ha hecho más desde un punto de vista animalista que desde un punto de vista técnico-científico. 

No obstante, la ley trae novedades importantes que todavía se tienen que reglamentar. Muchas de las cosas que dice quedan claras, pero todavía hay que ver cómo se aplicarían. Un ejemplo es que para la tenencia de perros se necesitará un curso y un seguro de responsabilidad civil, pero no sabemos aún si ese curso tendrán que hacerlo todas las personas, no conocemos su contenido o quien lo impartirá. 

También hay nuevas limitaciones a la hora de criar, a la hora de la venta de animales, que todavía se tienen que reglamentar. Obliga, por ejemplo, a esterilizar a todos los gatos salvo aquellos que vayan a criar o que estén registrados como reproductores. Hace también una regulación poco exhaustiva de las colonias felinas, que es algo que es cierto que faltaba y que veremos como empieza en aplicación porque tanto las colonias felinas como gestión de animales abandonados deposita toda la competencia en los ayuntamientos y no sabemos si los ayuntamientos tendrán capacidad para hacer todo lo que les encomienda esta ley. 

¿La ley tiene en cuenta a todos los animales?

Una de las discrepancias que tenemos con esa ley es que ha eximido a los perros de caza y a los perros de trabajo. También a otros animales, pero estos sí que tienen una regulación específica, por ejemplo, los de experimentación están regulados por la legislación europea.

¿Cuánto se ha avanzado en derechos de los animales?

Se ha avanzado mucho últimamente. Además, los veterinarios, junto a otros colectivos, llevamos trabajando en temas de bienestar animal más de 30 años. 

La mayor sensibilización de la sociedad en bienestar y maltrato animal ha ocurrido durante los últimos años, pero nosotros/as hemos trabajado mucho en ello luchando por una legislación que tenga en cuenta a los animales. 

Tenemos reglamentos muy específicos, por ejemplo, en producción avícola, en producción de ganado como bovino, caprino, porcino, con unas reglamentaciones muy exhaustivas sobre metros cuadrados y condiciones que deben tener para la cría. 

La sensibilización sobre los animales de compañía está siendo cada vez más fuerte y ya casi todas las comunidades autónomas trabajan con leyes de bienestar animal, en concreto en Andalucía la primera fue en el año 2003. Por suerte, cada vez más, tenemos un nivel de concienciación sobre el bienestar de los animales bastante bueno.