Juanma Acosta: "Yo era un niño normal y corriente que en muchas ocasiones tenía miedo al caballo"

El jinete lepero se ha proclamado recientemente como Campeón de España en 5 años con Saltés TR, así como en 7 años con Mentor B

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Juanma Acosta y su caballo Saltés forman el tándem perfecto. Parece haber una conexión intangible entre ellos. Desde su cuadra, el pura raza alemana de 5 años, retoza y gesticula en un claro intento de llamar la atención de su dueño: “Aquí lo tenéis haciendo de las suyas”, se ríe Acosta mientras calma su carácter juguetón.

No es fruto de la coincidencia. Su sinergia lleva detrás horas de entrenamiento de lunes a sábados, sudores, intenso trabajo y múltiples competiciones nacionales e internacionales en los que los dos se convierten en uno, fluctuando como un bailarín en el aire.

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Juanma Acosta junto a Saltés en las cuadras de su finca familiar/ María Tenorio

Entre los hitos deportivos más recientes a lomos de Saltés, destaca su estelar aparición en el campeonato de España celebrado escasas semanas atrás, en la que se proclamó Campeón de España en 5 años con Saltés, así como Campeón de España en 7 años con Mentor B, otro de los caballos de una cuadra familiar que atesora majestuosos sementales.

El 4 de julio también marcó un antes y un después en su carrera deportiva. Compitió con Alemania junto a Saltés TR en el Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes celebrada en Ermelo (Países Bajos), defendiendo a una de las naciones más potentes en doma clásica. Aunque, como reconoce el mismo, “Estuve a punto de no ir”. Su padre, que ha jugado un papel crucial en su trayectoria, lo animó y el resto es historia: “Me lo pasé superbién porque no llevaba ninguna expectativa, estuve todo el tiempo disfrutando”.

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Juanma Acosta y su padre en Ermelo 2023/ Lily Forado

Disfrutar ha sido, precisamente, la clave de su éxito, y un elemento transversal que lo ha hecho triunfar allá donde ha ido. Reconoce también que es un poco maniático: “Antes de montarme siempre rezo a la Virgen de la Bella, a la Virgen del Rocío, y a la Hermandad de Huelva…”. Y añade: “Además, las trenzas de los caballos siempre tienen que ser impares; tienen que ser 9 u 11”.

“El gusanillo” por la competición le entró a los 18 años, rompiendo con un contexto cultural donde el caballo está asociado sobre todo a su uso recreativo en ferias y romerías. Comenzaba así una carrera de fondo en los que no ha parado de cosechar éxitos: contando con su más reciente victoria, ha sido seis veces campeón de España, tres veces subcampeón y otras tres bronce. Aparte, ha ido al Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes en tres ocasiones (2016, 2017 y 2023).

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Juanma Acosta y Saltés TR en el Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes (Ermelo 2023)/ Lily Forado

“Lo poquillo que he conseguido hasta ahora ha sido por el trabajo diario, no por ningún talento ni nada por el estilo”, aclara. Lleva montando a caballo prácticamente desde que nació, pero reconoce que era" un niño normal y corriente que no tenía idea de nada y que en muchas ocasiones tenía miedo al caballo”.

También ha sido fundamental el apoyo incondicional de un gran equipo que lo acompaña dentro y fuera de la pista. En su día a día, trabaja codo a codo con su mozo de cuadra, Luis, que está todas las horas del día con los caballos, supervisando su cuidado y alimentación: “él es la pieza más importante”, incide Juanma.

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Luis, mozo de cuadra, junto a Saltés/ María Tenorio

Su entrenador Isidro también lo ha marcado de forma especial: “es el que me ha puesto en el camino correcto de la equitación”, así como su veterinario David Barba y su herrador Antonio Moreno, “todos ellos número uno”, detalla.

Y su primo Antonio, que está con él "casi todo el tiempo”, le ayuda a supervisar cada movimiento en sus entrenamientos diarios, en los que monta hasta 5 caballos distintos, porque “desde arriba no tienes toda la visión completa de cómo estás entrenando”, concede.

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Juanma en su picadero, donde entrena a diario/ María Tenorio

Así, cada tarde, Juanma entrena en el picadero profesional que se encuentra en la propia finca familiar. Es aquí también donde la familia alberga los sementales de la Yeguada Acosta Ponce. Ésta nacía en 2001 “con yeguas pura raza española que compra a mi padre”.

En la actualidad, su cuadra la componen mayoritariamente caballos alemanes, como Hannoverianos, westfalianos, Baden-Württemberg y Oldenburgo que él mismo se encarga de seleccionar con extremo cuidado y un ojo avizor con el que ya puede intuir la potencialidad de un pequeño potrillo de 40 días: “Me dejo mucho llevar por la primera impresión”, aclara.

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La finca familiar que alberga la yeguada Acosta Ponce/ María Tenorio

Para ello, suele viajar a menudo a Centroeuropa, recorriendo cuadras para seleccionar caballos jóvenes que luego se utilizarán para su venta o para la competición. Sus requisitos para alcanzar dicha excelencia son tener calidad en los tres aires (paso, trote y galope), contar con un buen físico y poseer una línea genealógica atractiva.

El escoger bien ha hecho que cuatro de sus caballos hayan ido al Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes de Ermelo en los últimos años, logrando clasificarse en dos ocasiones en la gran final.

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Competición del Mundo junto a Salobre en 2016/ Lily Forado

Curiosamente, aunque casi todos sus caballos son alemanes, todos ellos tienen nombres relacionados con Huelva: “Se los suelo poner yo… Me siento muy de Huelva y, además, todos los integrantes de la yeguada somos de aquí”.

Todos sus caballos han tenido un lugar especial en su vida: “Son como tu familia”. Recuerda con especial cariño a Salobre, que fue con el primero que compitió en un campeonato del mundo; Columbus, con el que fue primera vez campeón de España; o Doñana, con la que también ha sido campeón de España. Pero si tiene que nombrar al más importante ese es, sin duda, Saltés.

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Juanma y Saltés TR/ María Tenorio

Nombrado así por la Isla de Saltés (Huelva), este semental de 5 años de edad ha forjado con Juanma una unión de lo más especial; se entienden sin mediar palabra: “Es más listo que los demás caballos”. Y termina concluyendo: “Para mí lo reúne todo y tiene esa esa conexión contigo que es difícil encontrar con otro caballo (…) Es el caballo de mi vida y ojalá lo tenga muchos años a mi lado”.

Probablemente a lomos de Saltés, aún le queden muchos más éxitos por conseguir. Pero si hay un sueño que le haga especial ilusión sería participar en unos Juegos Olímpicos: “Yo voy a seguir trabajando y si en algún momento llega la oportunidad, intentaremos trabajar todo lo que se pueda”.

Un sueño que quizá no esté tan lejos gracias a la sinergia con su caballo... Y es que Saltés y su dueño miran en la misma dirección: hacia la meta, pero siempre disfrutando.

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Campeonato de España con Saltés TR/ Lily Forado

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