El Hospital Infanta Elena de Huelva ha alertado sobre el aumento de lesiones entre costaleros coincidiendo con la llegada de la Semana Santa, un periodo en el que se incrementa la exigencia física de quienes participan en las procesiones. Desde el Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica advierten de la importancia de prepararse adecuadamente antes de afrontar este tipo de esfuerzo.
Los especialistas recuerdan que los costaleros se enfrentan a jornadas de gran intensidad, en las que pueden llegar a soportar alrededor de 30 kilos de peso apoyados directamente sobre la columna vertebral. Este esfuerzo, mantenido durante horas y en condiciones variables, está detrás del incremento de consultas por dolor cervical y lumbar que se registra cada año en estas fechas.
Entre las lesiones más habituales destacan las sobrecargas musculares, las contracturas, la inflamación de articulaciones y el agravamiento de hernias discales. A estas se suman síntomas como el hormigueo o la pérdida de sensibilidad en brazos y manos, derivados en muchos casos de apoyos incorrectos sobre la trabajadera, lo que puede provocar compresión de las raíces nerviosas si no se corrige a tiempo.
Desde el hospital subrayan que una parte importante de los costaleros realiza esta actividad sin un reconocimiento médico previo, lo que incrementa los riesgos. Por ello, insisten en la necesidad de una preparación física progresiva que refuerce la zona lumbar, el abdomen y las piernas, al tiempo que mejore la resistencia cardiovascular para afrontar el esfuerzo con mayor seguridad.
Los ensayos previos juegan un papel clave en este proceso, ya que permiten adaptar la musculatura a los cambios de ritmo, a los movimientos de giro y a las pausas propias de la procesión. Además de la preparación, los especialistas recomiendan iniciar la jornada con un calentamiento adecuado que active los principales grupos musculares implicados en la carga.
Durante la procesión, mantener la espalda recta y levantar el peso con las rodillas flexionadas ayuda a reducir la tensión sobre la columna. También es fundamental repartir el peso de forma equilibrada, coordinar el paso con el resto del equipo y mantener la concentración en todo momento para evitar movimientos bruscos que puedan derivar en lesión.
La hidratación, una alimentación adecuada y el uso de calzado apropiado completan las recomendaciones básicas, junto con el uso de fajas lumbares o vendajes en aquellos casos en los que sea necesario. Los especialistas insisten además en la importancia de escuchar al cuerpo, ya que el dolor intenso, el hormigueo persistente o la pérdida de fuerza son señales que obligan a detener la actividad y consultar a un profesional.
Desde el Hospital Infanta Elena recuerdan que la Semana Santa es una experiencia de gran intensidad física y emocional, y que la mejor forma de vivirla es desde la preparación y el cuidado del propio cuerpo. La prevención, señalan, es clave para poder disfrutar del esfuerzo compartido sin que este se convierta en un problema de salud.