Gibraleón ha vivido posiblemente la noche más hermosa del año. La localidad se ha echado a la calle, un año más, para contemplar este Jueves Santo la salida del Cristo de la Sangre y la Virgen de la Soledad y, en muchos casos, seguir sus pasos.
El recorrido ha incluido dos nuevas calles en las que al Señor se le profesa una notable devoción: Alonso el Sabio y Rufa Rosado. Sus vecinos, a las puertas de sus casas, aguardaban con ansiedad la llegada del Señor.
La estación de penitencia comenzó pasadas las nueve de la noche con saetas nada más asomarse ambos titulares a las puertas la iglesia del Carmen y concluyó hacia las dos de la madrugada.
El gentío no quiso perderse ninguno de estos dos esperados y emotivos momentos.
