La Voz de la Conciencia

Emiliano García-Page
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Ha escrito Raúl del Pozo en uno de sus artículos publicados en el diario El Mundo, que Emiliano García-Page se ha convertido en la voz de la conciencia del PSOE. Lo que ocurre es que al prestigioso columnista se le olvida decir que lo que dice no se corresponde con lo que hace. Por lo que las palabras del presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha es la consecuencia de un puro tacticismo político o la línea argumental de una estrategia en donde se pretende conservar una mayoría electoral a base de conservar el voto ideológico y, ya de paso, captar gran parte del sufragio de centro.

Me refiero esta vez a los comentarios que ha hecho sobre el acuerdo suscrito recientemente entre PSOE y Junts, relativos a la cesión a Cataluña de competencias en materia de inmigración y vigilancia de fronteras, calificando el pacto como hipócrita y racista, contradiciendo los valores de la izquierda. Y, de igual modo, advierte de este tipo de negociaciones comprometen la posibilidad de alcanzar un pacto de Estado sobre inmigración en España.

Va en contra también de la esencia de la política, porque como decía Aristóteles, debe ser la búsqueda del bien común. Y esta negociación, así lo ha escrito mi excompañero de escaño, Pere Lluis Huguet, se ha suscrito sin mirar los intereses de España ni de Cataluña, sino para afianzar a Pedro Sánchez en la Moncloa a través de comprar a trozos esta legislatura. Pero con esto hay que tener mucho cuidado, que se está estirando mucho el chicle y ya no da para tanto.

El ministro Marlaska dijo, en sede parlamentaria y en varias ocasiones, que la cesión de competencias en materia de inmigración a la Generalitat de Cataluña era inconstitucional. Un partido como Junts que no gobierna en la Cataluña, solo puede estar interesado en este tipo de acuerdos por motivos electorales, pues ese nuevo partido llamado Alianza Catalana, lo ha adelantado por la derecha por haber hecho del discurso contra la inmigración de carácter xenófobo su eje dogmático, y las encuestas dicen que les están rascando votos. Cosas como estas ratifican las palabras de Alberto Núñez Feijoó  cuando califica a Sánchez como un presidente florero.

Muy poco le va quedando a España de Cataluña, pero aún menos le queda ya a Cataluña de España. Se ha descontextualizado la historia. Si nos vamos a figuras esenciales del catalanismo, vemos como a principios del siglo XX, el ideólogo del nacionalismo catalán Prat de la Riba, defendió su autonomía como una forma de preservar su identidad cultural y política dentro de España. Del mismo modo, Francesc Cambó, abogó por una mayor descentralización, pero siempre manteniendo una visión integradora con el resto del Estado. Observamos como asistimos a una verdadera manipulación de la realidad histórica de una parte del territorio español.

A este Gnobierno se le ha roto el saco y se le está cayendo al suelo las manzanas. Hace aguas por todos sitios. Un día se dice una cosa y al siguiente lo contrario, con tal de justificar lo que se dijo de manera injustificable. El acuerdo firmado en Bruselas entre Puigdemont y PSOE, y secundado por sus correligionarios en el Congreso, como la diputada Mirian Nogueras y compañía, es un epítomo de la doctrina de la doctrina reaccionaria del separatismo. Así lo ha dicho acertadamente mi compañero catalán en la Cámara Baja, Nacho Martín.

Se camina en contraposición al vademécum democrático, que es la igualdad entre los españoles y el equilibrio territorial. Ya nos hemos acostumbrado a los mantras del presidente castellanomanchego. Es un discurso, convertido en voz de la conciencia, solo para los socialistas nostálgicos que añoran un tiempo que se fue y unos líderes que respetaban el legado doctrinal de su historia. Mientras tanto, aguardemos el desarrollo legislativo que este acuerdo va a tener en el Congreso y el apoyo del arco parlamentario, pues los comentarios vertidos de algunos de sus socios de Ejecutivo no son los más esperanzadores.

Manuel García Félix

Diputado Nacional por la provincia de Huelva.

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